
Con un hola pudimos acercarnos,
con timidez honrosa nos dimos la mano
abrazarse no era opción para este loco corazón,
sabía que volverías, que dirías que estarías para mí,
mi sexto sentido no se equivocó…
Pasaron solo dos días y quisiste tenerme
el huracán apasionado en mi interior
no me permitió resistir o abstenerme,
en mi mente te habías vuelto sorprendente
necesario y hasta te volviste mi presente.
Este terco corazón se ha empeñado
En vibrar por ti, aunque tus sueños sean pesados
Y no busquen satisfacer mi amor…
Pues siento que por mí no estarás más,
Hace cuatro días que el tímido hola no existe.
Y todo se ha vuelto rutina en ti…
NO quiero pertenecerte!
no me abraces quemando mi ilusión
quiero amarte y pertenecerte, pero no más,
si me miras y me tomas y te vas…

En la sala de espera del oculista, Gutiérrez comenzaba a desesperarse, era natural en él, el mundo le parecía cada vez más inverosímil y menos tolerable, desde que le habían detectado esa terrible miopía que le socavaba todo contacto con el mundo exterior.
Leticio vivía desde hacía diez años con su esposa, a la que amaba con la misma intensidad que el primer día, o quizás todavía más, y con su suegra … a la que aborrecía también con la misma intensidad con la que la había venido aborreciendo todos esos años, o incluso más.
Este asunto de lo largo … de los nombres, da para escribir cinco o seis posts sin lugar a dudas y nos quedamos cortos … por lo largo.