Llegamos al borde de la locura
Todo inició en un abrazo contigo,
más veloz aún el sentimiento
que la emoción ...
Eras tú, uno conmigo y no,
No quise resistirme al suspiro
enamorado
No quise detenerme al deseo galopado.
Mi corazón palpitó a toda prisa
Y mis suspiros al por mayor escapaban
Con tu hermosa majestad de hombre
Y tu ternura lista a flor de piel
No había manera de escapar
De tan hermosa forma de amar
Tus ojos dulces me obligaron a deslizar
Pieza por pieza mi vestido.
No hubo en ello resistencia,
Tus manos, apoyo incondicional
Para el proceso sin miedo avanzar,
con tus labios en mi cuello sin poder esperar…
Tus labios con besos tibios
A pesar de los nervios del momento
Me dieron seguridad
Dando holgura al amar…
Quiero recordar perfectamente
Este momento para no olvidar,
tu abrazo quedó estampado en mi,
aprisionando mi corazón, para siempre a tu amor.
Mi vientre te recibió placentero
Y tu lascivia se consumó en un beso intenso,
Tus manos recorrieron mi cuerpo
Que entre respuestas ahora es tuyo.
A la noche nos vence el cansancio de amar
será mañana a la misma hora, al caer el sol
con mi ansia de mujer, de morir en tus brazos,
instante grato …
… hermoso, tú, sutil ocaso.

Abrió los ojos sobresaltado, con un resuello atravesado en la garganta, agitado, en la oscuridad, acostado, le costó darse cuenta que había salido de “la pesadilla” y entrado a la realidad …

La pizza tiene una larga historia. Los panes planos con aderezos fueron consumidos por los antiguos egipcios, romanos y griegos. (Este último comió una versión con hierbas y aceite, similar a la focaccia de hoy).

Esta es una carta muy compleja, de un psicólogo enamorado, la escribe un psicólogo de nombre Narciso (se acuerdan del narcisismo no? Justo ahora que nos gobierna uno de ellos) y se la dedica a una paciente extranjera (probablemente rumana o ucraniana) llamada Noia.