Eres un hombre más
como cualquiera,
que se encuentra donde sea,
pero te ví en la lejanía oscura del paseo
ni siquiera observe tus pasos ligeros ...
Dicen que estabas presuroso,
que corriste con amor y sosiego,
¿Podría ser que era un reencuentro?
Mi vida ha cambiado tanto de rumbo,
es difícil recordar a todos…
Y tú, no te creas especial...
tus besos solo queman mi alma,
como elixir que salva de la prisión,
como anhelo que permite levitar al alba,
solo eres unos grados centígrados de amor,
que rebalsan en mi mirada aun en su ausencia,
eres como el amanecer sin el que no se puede vivir,
como la madrugada fresca
después de una noche caliente y desesperante,
quizá eres, solo el mejor de los amantes.

Mi nombre es Horacio, naaaa …la verdad es que no es Horacio, podría ser Ovidio, Heliogábalo, Marsupial en Celo, digamos Hipólito, lo que ustedes quieran …escribo de incógnito …
Como que todos hemos pasado el fin de semana de farra. Vamos, usted también, estas épocas de Acción de Gracias, Viernes Negro y Navidad nos alborotan a todos …

De todos los héroes de mi infancia, nunca fui muy adepto a Supermanes ni Batmans ni Capitanes América, aunque mi incipiente pubertad me hacía un poco “fan” de la Mujer Maravilla, por razones hormonales obvias, mi “héroe” particular era mi tío Heráclito.