Hasta este momento, todo hermoso, irreal, casi intangible, me había desacostumbrado a que me quisieran, a que alguien me diera una muestra de afecto, y está bien … me encanta, es literalmente un sueño que varias veces, solo en esta cama ya había soñado ...
Puede, así es, crecer con el tiempo, no apuremos, no empecemos a trotar, sin haber siquiera caminado, sos preciosa, te lo reitero, pero yo he estado solo tanto tiempo que tiempo es lo que tengo de sobra …
Yo sé que hay decenas de hombres que hubieran dado la vida por este momento nuestro … contigo, pero no me apures …
No me ahogues, ni sofoques, entiendo tu necesidad de cariño y la mía probablemente es mucho más intensa que la tuya, ésta es tan sola nuestra vez primera y sobran palabras, pueden ser mal dichas, sobre sábanas revueltas, podemos equivocarnos, precipitarnos …
Y eso no significa que este presente no esté totalmente lleno de futuro, solamente que hay pasados … y a veces aun lastiman …
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente algo tan importante como un “te quiero” …
No murmuremos, ni especulemos sobre nuestras mutuas soledades, hablar menos nunca está de más, no estorbemos a este hermoso silencio que se forma entre nuestras respiraciones agitadas …
…ese silencio tiene muchísimo que decir …
No nos torturemos hablando de mañana, dejemos mañana para mañana, se ocultan universos en diversos rincones de esta cama, tengo frases, canciones, poemas … pero por ahora dejemos hablar al silencio … que es sabio.
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente todo lo lindo que siento hasta que esté completamente seguro…
Hasta que haya superado mis monstruos, mis grises, mis miedos, mis dolores, mis rencores, mis sinsabores …
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente algo tan importante como un “te quiero” …
… aún.
(En las vísperas de su canonización. Óscar Arnulfo Romero y Galdámez; Ciudad Barrios, 1915 - San Salvador, 1980)

John Wayne Gacy nació en Chicago el 17 de marzo de 1942. Su padre, de ascendencia polaca, fue muy cruel en todo sentido con su hijo, siempre lo había despreciado, lo llamó “amanerado” y abusó con golpes haciasu hijo desde los cuatro años.

Molly Brown
La sobreviviente más famosa del Titanic, la socialité y filántropa de "dinero nuevo" Margaret Brown se hizo conocida como "la insumergible Molly Brown" (la que le presta el tuxedo del hijo a Di Caprio en la pelìcula)
Hubo un musical de Broadway basado en ella y, más tarde, una película protagonizada por Debbie Reynolds. La noche del hundimiento, después de ayudar con los esfuerzos de evacuación, se subió al bote salvavidas 6.