Hasta este momento, todo hermoso, irreal, casi intangible, me había desacostumbrado a que me quisieran, a que alguien me diera una muestra de afecto, y está bien … me encanta, es literalmente un sueño que varias veces, solo en esta cama ya había soñado ...
Puede, así es, crecer con el tiempo, no apuremos, no empecemos a trotar, sin haber siquiera caminado, sos preciosa, te lo reitero, pero yo he estado solo tanto tiempo que tiempo es lo que tengo de sobra …
Yo sé que hay decenas de hombres que hubieran dado la vida por este momento nuestro … contigo, pero no me apures …
No me ahogues, ni sofoques, entiendo tu necesidad de cariño y la mía probablemente es mucho más intensa que la tuya, ésta es tan sola nuestra vez primera y sobran palabras, pueden ser mal dichas, sobre sábanas revueltas, podemos equivocarnos, precipitarnos …
Y eso no significa que este presente no esté totalmente lleno de futuro, solamente que hay pasados … y a veces aun lastiman …
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente algo tan importante como un “te quiero” …
No murmuremos, ni especulemos sobre nuestras mutuas soledades, hablar menos nunca está de más, no estorbemos a este hermoso silencio que se forma entre nuestras respiraciones agitadas …
…ese silencio tiene muchísimo que decir …
No nos torturemos hablando de mañana, dejemos mañana para mañana, se ocultan universos en diversos rincones de esta cama, tengo frases, canciones, poemas … pero por ahora dejemos hablar al silencio … que es sabio.
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente todo lo lindo que siento hasta que esté completamente seguro…
Hasta que haya superado mis monstruos, mis grises, mis miedos, mis dolores, mis rencores, mis sinsabores …
Yo tengo derecho a permanecer en silencio, nada me obliga a decirte inmediatamente algo tan importante como un “te quiero” …
… aún.

Sí: yo sé que por esta época hay un exceso de planes: firmar un acuerdo nacional (unilateral, por supuesto), mirar partidos de la selección, verlos perder otra vez, conseguir boletos del próximo artista que venga, ufa!
Vuelven las marchas Blancas!
Mariluz y su hermanita tenían diecisiete y quince años. Y nada más en el mundo. De su familia original de cinco integrantes, ahora Mariluz era la mayor. ¿Cómo era posible que una adolescente de diecisiete fuese la más grande en una familia numerosa?

Yo y usted discrepamos totalmente en nuestras formas de pensar, pero oiga … eso no implica que nos vamos a agarrar a patadas por eso, ni a trolearnos en redes y medios como infantes adictos a la masturbación … no?