
A la luna le gusta cantar
cuando todos nos dormimos ...
En la otra mitad del planeta
nuestras antípodas
el sol fríe los cerebros asiáticos
pero la Luna nos canta de noche
ella canta de canciones que hablan de ciclos
ciclos de vida y muerte,
ciclos de Amor e Indiferencia …
y sobre todo de indiferencia.
.
La indiferencia tuya que hace que mi corazón duela,
y así, a veces, en lugar de cantar,
ella llora … porque me ve llorar …
Sentirse impotente tan lejos de la Tierra,
ella no sabe cuánta luz trae al vacío cielo azul profundo de la noche.
ella no sabe que cuando me siento impotente
pero llora conmigo
por solidaridad

Su luz aparentemente fría y distante,
me trae calor.
aunque tu estès lejos
Su canto aún resuena en el corazón de quien sabe escuchar.
ella nunca está indefensa,
Porque su luz de luna me ayuda a sentirme protegido
sus lágrimas,
son las mismas que se deslizan por mi mejilla,
Y entonces,
sé que no estoy solo.
O al menos, menos solo de lo que pensaba
No estamos solos,
porque su luz brilla
en todas partes de la Tierra,
y llora compañera …
… llora como yo lloro tu ausencia

Vea, Don Profe… y disculpe usted que lo llame así y no Presidente de la República de El Salvador, como compete a su investidura, pero es que el título último ha estado en tan malas manos los últimos años, que hasta insulto podría parecer … y no sé, se me ocurre que para lo que le quiero decir, es más fraternal llamarlo “Profe”.

Yo tenía 11 años, más o menos, vivía en Tegucigalpa, y me acababan de comprar unos tacos de fútbol horribles, con una franja naranja buscapleitos que cubría todos los laterales.
(Este post fue publicado por El Diario de Hoy en el año 2000, cuando se estrenó Gladiador, me indignó tanta metida de pata. 20 años después se ha vuelto a proyectar la película en TV y un documental “The making of …”, sigo indignado y añado observaciones al 2020).