
A la luna le gusta cantar
cuando todos nos dormimos ...
En la otra mitad del planeta
nuestras antípodas
el sol fríe los cerebros asiáticos
pero la Luna nos canta de noche
ella canta de canciones que hablan de ciclos
ciclos de vida y muerte,
ciclos de Amor e Indiferencia …
y sobre todo de indiferencia.
.
La indiferencia tuya que hace que mi corazón duela,
y así, a veces, en lugar de cantar,
ella llora … porque me ve llorar …
Sentirse impotente tan lejos de la Tierra,
ella no sabe cuánta luz trae al vacío cielo azul profundo de la noche.
ella no sabe que cuando me siento impotente
pero llora conmigo
por solidaridad

Su luz aparentemente fría y distante,
me trae calor.
aunque tu estès lejos
Su canto aún resuena en el corazón de quien sabe escuchar.
ella nunca está indefensa,
Porque su luz de luna me ayuda a sentirme protegido
sus lágrimas,
son las mismas que se deslizan por mi mejilla,
Y entonces,
sé que no estoy solo.
O al menos, menos solo de lo que pensaba
No estamos solos,
porque su luz brilla
en todas partes de la Tierra,
y llora compañera …
… llora como yo lloro tu ausencia

El estudio de Universidades europeas.
Me sacó totalmente de onda este artículo, publicado en diversas revistas científicas que daba fe, de algo que todos sabíamos de antemano…nos estamos “apendejando”.
Lo único que espero de la tecnología y el desmesurado progreso es que se invente de una vez por todas la grabadora de sueños (SDR se va a llamar, que significa Sleep Dreams Recorder).
La historia de Ariadna, Teseo y el Minotauro tiene su origen en la mitología griega. Ha recorrido la trayectoria de la historia cultural, de modo que lo han empleado, recreado y comentado sucesivos autores de nuestra tradición. Hay que advertir que existen diversas versiones del mito.