
A la luna le gusta cantar
cuando todos nos dormimos ...
En la otra mitad del planeta
nuestras antípodas
el sol fríe los cerebros asiáticos
pero la Luna nos canta de noche
ella canta de canciones que hablan de ciclos
ciclos de vida y muerte,
ciclos de Amor e Indiferencia …
y sobre todo de indiferencia.
.
La indiferencia tuya que hace que mi corazón duela,
y así, a veces, en lugar de cantar,
ella llora … porque me ve llorar …
Sentirse impotente tan lejos de la Tierra,
ella no sabe cuánta luz trae al vacío cielo azul profundo de la noche.
ella no sabe que cuando me siento impotente
pero llora conmigo
por solidaridad

Su luz aparentemente fría y distante,
me trae calor.
aunque tu estès lejos
Su canto aún resuena en el corazón de quien sabe escuchar.
ella nunca está indefensa,
Porque su luz de luna me ayuda a sentirme protegido
sus lágrimas,
son las mismas que se deslizan por mi mejilla,
Y entonces,
sé que no estoy solo.
O al menos, menos solo de lo que pensaba
No estamos solos,
porque su luz brilla
en todas partes de la Tierra,
y llora compañera …
… llora como yo lloro tu ausencia
Antes, muuucho antes, quinientos años antes que Colón “llegara” a América, Leif Erikson y sus compañeros exploradores nórdicos avistaron por primera vez las costas boscosas de lo que hoy es el noreste de Canadá, y se convirtieron en los primeros europeos conocidos en poner sus pies en América.
Hace mucho tiempo, yo tenía una novia buena y hermosa. Me amaba con una devoción tal, que no pude resistir la tentación de ser malvado. Me solazaba en la traición, en el capricho, en la impuntualidad, en la mentira gratuita.

Ya me pasé la madrugada pensándote, reviviendo tus besos en mi piel, ya me pasé un buen rato cerrando mis ojos y encontrando la imagen perfecta , de ti en mí. Y yo en ti.
Tu mi hombre real de sueños húmedos. Sol cálido de mis días fríos y realidades de fantasía interminables.