
Sopla un viento del este
en tu mejilla oeste
y borra las lágrimas que no te mereces
El caso de siempre
tu corazón sangrando
una vez más …
Cierto que es cierto
la gente murmura
mi norte no piensa
y mi sur no especula …
Cualquier paso en falso
acarrea blondas consecuencias …
y te hace llorar …
Y te ruego me des
mi segunda segunda oportunidad
un amor como el nuestro
merece un intento más …
Y te ruego me des
mi segunda segunda oportunidad
Antes que todo se hunda
mi segunda segunda oportunidad
Solo soy un ser humano
Más carne que hueso
Más instinto que seso
Más impulso que cerebro ..
Tú sigues siendo
sencillamente perfecta
tu único defecto …
Soy yo …
Puede que mis palabras
no me devuelvan a tus brazos
quizás
pero sé que voy a obligarte a pensar
Y te ruego me des
mi segunda segunda oportunidad
un amor como el nuestro
merece un intento más …
Y te ruego me des
mi segunda segunda oportunidad
Antes que todo se hunda
mi segunda segunda oportunidad …
Hace muchos años, siendo apenas un niño, quien hoy es don Américo se fue a su habitación a hacer la maleta más triste de su vida. Su madre, a la que nunca más volvería a ver, le dijo antes de que el hijo partiera: «Nunca traiciones tu origen milanés, Américo, y jamás te irá mal en la vida».
(Basado en una antigua leyenda de Teotihuacán, sobre el pleito entre el ayotochli y el huexolotl).

Esto que llamamos calentamiento global, y que nos tiene la cabeza y “el que te dije” bien tostados, comenzó a expandirse y crecer a fines del siglo XVIII, cuando no bastó la leña para impulsar las máquinas creadas por la Revolución Industrial y fue preciso acudir a la explotación masiva del dañino carbón mineral.