



Siendo amante como soy, de las Leyes de Murphy, nos encontramos en 1976, a un verdadero discípulo del Gran Maestro: un profesor de historia económica de la Universidad de California, Berkeley, quien publicó un ensayo que describía las leyes fundamentales de una fuerza que percibía como la mayor amenaza existencial de la humanidad: la estupidez.
Samuel, veterano albañil, maestro de obras, agarró un muy buen trabajo, el 50% de anticipo para realizar todo el cambio de un piso cerámico y repello de un muro en un edificio de clínicas de un Doctor, amigo de un amigo de un amigo que lo recomendó.

“Pero ...hubo alguna vez once mil vírgenes ?" (Enrique Jardiel Poncela)