El amanecer del tercer día de la creación,
debió ser algo muy parecido a éste …
Abro mi ventana al dolor
de saber que ya no eres mía
y además de llevarte mi vida
también te has llevado el color ..
Todo es gris, gris un automóvil, gris un perro,
gris el arcoíris, gris la flor …
un macizo gris informe, carente de masa
sin trazo ni traza …
sin norte, sin horizonte …
Abro mi ventana al dolor
de saber que ya no eres mía
y además de llevarte mi vida
también te has llevado las formas
toda la ciudad es una planicie
chata superficie
como mi ánimo sin relieves
como mi vida sin quiebres
como mi presupuesto en día veintinueve
como mi aspecto que no conmueve
como mi tierra sobre la que no llueve
como mi sonrisa que no aparece ....
“No mueras por mi …”
– me dijiste cuando te ofrecí dar la vida por ti –
“No mueras por mi …”
– me dijiste al cerrar la puerta –
“No mueras por mi
que no vale la pena
Te sobran razones para vivir
vencer
o sobremorir
… ni siquiera llores por mí”
Y partiste en busca de algo, alguien, alguno
qué se yo
del catálogo de opciones
que yo no supe darte
que yo no pude proveerte …
El amanecer del tercer día de la creación,
debió ser algo muy parecido a éste …
Ya sé lo que me van a decir a raíz de la pregunta del título …”no tratés de engancharnos chele, un autogol vale un gol, nada más, nada menos …”
Pues .. fíjense que no, no necesariamente es así.
(En las vísperas de su canonización. Óscar Arnulfo Romero y Galdámez; Ciudad Barrios, 1915 - San Salvador, 1980)
“El agua no se le niega ni a los presos” – decía un buen amigo, cada vez que alguien le pedía en su casa, un vaso de agua, o cuando nos dedicábamos al buceo, una botellita de agua.