Dime que sí puedo
Que seré feliz
Que sabré lo que es vivir
Que no es un sueño del que voy a despertar
No me regañes, porque me hundo más en la culpa
culpa de vivir
culpa de equivocarme
culpa de molestar a otros
culpa de ser yo
Dame esperanzas
Dame oscuridad
Para que yo pueda ser la luz
Y así..... Podré volver a vivir
Y alegrar tu vida
Como lo hacía antes
Dime que me puedo amar
Y podré amarte más
Dime que puedo ser libre
Y podré liberarte
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que abundan en la Santa Eduviges y todo Soya , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el País de las Zancadillas.
Si pasara una vez, cada de vez en cuando, sería una maravilla, pero no es así, es el diario trajinar de nosotros salvadoreños, en la capital de nuestro país.
En aquellos dorados sesentas, cuando la TV todavía era un elemento selectivo, lejos del alcance de nuestros confines proletarios, barrios obreros de mucha gente y pocas esperanzas, donde los sueños siempre quedaban postergados para fin de mes y de ahí para nunca ...