
Sé que dices “oro” y te refieres a la 1ª persona del presente indicativo singular de orar, o sea que vas a orar por mí, por mi salvación …pero mi salvación a mí me importa cuatro cuernos, me doy por perdido …
… y cuando digo “oro” miro esa cadena que pende de tu cuello y se va a tu escote, y me pregunto quién te la regaló y cuantos sueldos míos costaría una cadena así.
Aun así, no es motivo para que me vayas a descartar …
Porque tú dices “descartar” y te refieres a deshacerte de mí, darme por caso perdido, pero yo oigo descartar como el ganador en un juego de cartas, que al descartarse o sea quedarse sin cartas, se convierte en ganador …
Tú dices uno, refiriéndote a que quieres realizarte, ser única, lograr todas las cosas que sueñas, y en ese proceso yo estorbo, pero para mí “uno” se escribe con hache y yo pienso en “huno”, porque no quiero ser un estorbo, quiero ser Atila, guerrero implacable, Rey de los hunos, y morir como Atila murió, en el excelso acto supremo que la carne conoce como sexo, pero dentro tuyo … o sea envejecer contigo, quedarme hasta el final, pedirte que seas la última mujer de mi vida.
Porque quieres decir, que quieres estar en la cima y yo entiendo que no me quieres encima, porque entiendo que quieres un Superman y yo no soy más que un Clark Kent, buscás un pez espada y yo me voy sintiendo una pobre anguila, tú quieres llegar por una escalera al cielo y yo voy en elevador al infierno.
Pero no siempre el que ríe de último es el que piensa más lento, vas llenando tu adiós con palabras queriendo causarme cicatrices, pero van a terminar siendo solo llagas; tú sigues pensando en mi como al sapo que hay que darle un beso y yo sé que soy tu príncipe azul; tú me consideras simple brisa y yo sé que puedo ser un huracán …
… y esta anguila, aún está cargada de electricidad.

Tenés que tomarme en serio, soy Rey de un Imperio, no dice “fracasado” mi lápida en el cementerio; pensás que tengo IQ menor de cien, pero tengo más sabiduría que un maestro zen; creés que soy un payaso, un charlatán de feria, que nada de lo que digo es verdad, pero si hay algo que me sobra … es personalidad.
Así que te pido, ruego
… en honor a mi corazón
… a mi estimada autoestima
… no me dejes.

Nos quedamos en la parte de la historia, que transforma a través de dos personajes de dudoso comportamiento viril, Batman y Robin, de tira cómica a multiplataforma de entretenimiento (TV, cine, artículos promocionales, videos, video juegos, etc).
Se vieron desde lejos ...
Los prados austríacos permiten esa capacidad de encontrar en la llanura dos puntos distantes en la lontananza, que poco a poco se convierten en la figura de dos enamorados que corren, con sus melenas al viento, sus ansias, su juventud ... al abrazo semanal ...
Yo debía tener mas o menos 16 años y ella, unos cuantos miles más …digo, cuando le pregunté por su edad, me dijo que era hija adoptiva de Neptuno, y se entiende que Neptuno era Dios Pagano de los mares allá por el siglo VII a.C en la Roma Republicana …