Yo te encontré
en el mismo sitio donde estaba perdido
a dos cuadras de mi soledad
Iba buscando
un horizonte perdido
pero naufragué en mi mismo mar …
… donde encontré tu sonrisa
bendita o maldita
salvadora o punitiva
verdad o mentira
complaciente o inquisitiva
Entonces aprendí a decir “sueños”
Aprendí a decir “Dios”
Aprendí a decir “alas”
Aprendí a decir “amor” …
Vivo pensando en ti
Si a esto se puede llamar vivir
Más bien muero y te espero
Diciendo te quiero
a la pared
Y no había descubierto
que éramos uña y carne
hasta el infame momento
que me quitaste la uña …
Vivo pensando en ti
Si a esto se puede llamar vivir
Más bien muero y te espero
Diciendo te quiero
a la pared ….
Se va haciendo necesario con el rumbo que va tomando el país, donde todos prometen y nadie cumple, ir buscando la manera de hacerse el loco. O sea, una serie de ítems y situaciones que nos tocan cotidianamente, incómodas, de las que no sabemos zafarnos …y hay que zafarse!

Aún más cerca en tiempos, de los crímenes de Jack el Destripador, cuya identidad nunca fue descubierta en aquel Londres Victoriano, en los sesentas, la policía nunca supo si Albert DeSalvo, asesino confeso, fue realmente el estrangulador de Boston.

John Lennon, solía crear sus canciones en una zona llamada Mendips, ubicada en el 251 de la Avenida Menlove. John Lennon tenía capacidades “económicas” levemente superiores a las de los otros tres genios de Liverpool, pero una existencia miserable en cuanto a su estructura familiar.