Yo te encontré
en el mismo sitio donde estaba perdido
a dos cuadras de mi soledad
Iba buscando
un horizonte perdido
pero naufragué en mi mismo mar …
… donde encontré tu sonrisa
bendita o maldita
salvadora o punitiva
verdad o mentira
complaciente o inquisitiva
Entonces aprendí a decir “sueños”
Aprendí a decir “Dios”
Aprendí a decir “alas”
Aprendí a decir “amor” …
Vivo pensando en ti
Si a esto se puede llamar vivir
Más bien muero y te espero
Diciendo te quiero
a la pared
Y no había descubierto
que éramos uña y carne
hasta el infame momento
que me quitaste la uña …
Vivo pensando en ti
Si a esto se puede llamar vivir
Más bien muero y te espero
Diciendo te quiero
a la pared ….

Las heridas del alma, son cicatrices que las actitudes del mundo … van dejando en nuestra sensibilidad, no sé, puede ser que eso le pasara a la niña que pintaba corazones en los muros.

No es que pueblo chico siempre sea infierno grande, sino que el más grande de los infiernos … se enciende en los pueblos más pequeños, por el incidente más chiquito.
El rey Carlos II fue la última esperanza de la dinastía de los Habsburgo españoles, que había gobernado una España en constante expansión durante más de un siglo, y no era mucho en quien confiar. Víctima de décadas de endogamia, desde el día de su nacimiento no se esperaba que Carlos viviera. Cuando su reinado llegó, fue amargo, breve y condenaba todo lo que tocaba.