
Dijo “no quiero”, se envolvió en mil mantas a pesar del calor y en medio de la oscuridad me quedé con la visión de su cabellera larga escondida en medio de una frontera de almohadas …
Dijo “no quiero” y cayó el telón, no habría intimidad esa noche, ni la anterior, ni la anterior ni … ni años antes, acaso la hubo alguna vez ? El telón deja un cúmulo de sueños de un lado y un lote de preguntas del lado contrario ...”no quiero” y está bien, cada quien es dueño de su vida y gerente general de sus ganas, su cuerpo, pero en qué momento del paso del tiempo juntos, las mismas ganas, que obligaban a ambos a estar escondiéndonos en rincones en épocas de novios se convierten en el “no quiero” de los casados ? En qué momento asesiné a mi novia al casarme con ella y convertirla en mi mujer ?
Dijo “no quiero” y se ahorró todo el discurso que por lo general acompaña al “no quiero” o sea “mira, hay que pagar la luz, mañana se vence, tengo que hacer supermercado, los niños necesitan zapatos nuevos”, y la diatriba de necesidades domésticas que pueden aniquilar cualquier intento de iniciativas de intimidad, sin pestañear siquiera … en que momento los hijos asesinan a la pareja ? O como bien cantaba Sabina … donde queda el sexo sin amor de los casados ?

Dijo “no quiero “y uno se queda debatiendo con el cielo falso, en medio de la oscuridad que es tan mala consejera, si uno ha fallado en sus deberes de la tal intimidad o si sus cada vez más prolongadas ausencias implican que alguien si cumple bien esos deberes … o las dos conjugadas … o a la gran puta ! Por qué tiene que ser tan endiabladamente difícil ?
Dijo “no quiero” y uno se queda preguntando …
… cuantos “no quiero” más
… faltan para el “no quiero” final ?

En estas épocas del I Pod Nano o los diferentes “devices” para los que todavía corremos en las calles de la capital, debo ser un raro espécimen que no va escuchando su colección de descargas de I Tunes, sino que radio, radios nacionales, noticias de preferencia.

Busco alguien, tal vez debería erróneamente decir … extraviada
porque a decir verdad, es un amor que busco
del que no se nada …

Cuando Tía Carmela anunció, con dos meses de anticipación su cumpleaños número 50, dejó bien clara una condición: