Te miro mirándome
y tú sabes perfectamente bien
que miro que me miras cuando te miro.
Te escucho al hablarme
y me sumerges en un universo de palabras
que me transportan
diferentes
irreverentes
inteligentes
nunca pensé que el eje de mi planeta
iba a enderezarse esta noche
de repente
te conozco desde hace veinte minutos
una década, ayer … una semana
tal vez …
hace tiempos, mañana …
Pero además de estrujar
mi mente
tú me escuchas atentamente
cuando yo te hablo
tengo algo que decir
que son mucho más que palabras
y tú las escuchas …
memorizas
apropias
repites
y es lindo ser escuchado …
no se ..
uno se siente vivo.
Rozo
sin querer tu pierna,
un segundo tal vez
y ambos nos estremecemos
ambos sabemos
que la corriente va por dentro
probablemente no seas la mujer más linda
del universo
te falta busto
pero te sobra cerebro
y me has cautivado
con tu femineidad
tu ser mujer
tanto
que ni siquiera me he detenido
a pensar en tu piel.
Me encantaría llevarte a tu casa
el tiempo pasa rápido cuando
la charla te agrada
y ya es madrugada …
Podés confiar en mí
después de esta noche ..confía
no te voy a insinuar que te entregues
ni nada similar
no quiero entregarme …
todavía
Hemos creado un momento mágico
y eso es lo que más cuesta ...
y hacía mucho que no me divertía tanto
con la ropa puesta …
Toda ciudad encierra, relatos, mitos urbanos y hechos históricos, reales, sucedidos hace tanto tiempo, que terminan convirtiéndose en leyendas. Barracas, es un barrio del sur de la ciudad de Buenos Aires, allí se encuentra aún hoy, la “Casa de los Leones”.
Hay una gran cantidad de cuentos que se han difundido en la cultura popular, que fueron producidos por los hermanos Grimm, Jacob Ludwig Grimm y Wilhelm Carl Grimm fueron académicos alemanes del estado de Hesse o Hessen a fines del siglo XVIII y principios y mediados del XIX, famosos por recopilar cuentos e historias del folclore antiguo de toda Alemania y áreas adyacentes.
Grigori Rasputin fue un óscuro personaje místico ruso y hombre santo autoproclamado, que ganó el favor del zar Nicolás II y la zarina Alexandra a través de su habilidad para detener el sangrado de su hijo hemofílico, Alexei, en 1908.