
Mis sentidos han reclamado esta madrugada,
en el mayor de los silencios,
el susurro de tu voz ..
... ese susurro que ha erizado mi piel, de tanto frio
por tu ausencia.
Desnudando las pasiones
atrapadas en el tiempo,
que llevo por dentro,
asi casi perdidas y
teniendo viva una añoranza de ti.
Mis sueños han sido plasmados
en prosas y versos,
perdidos ahí con los besos,
que no han llegado a ti,
encontrando así, el refugio para lo que somos,
lo que fuimos y no seremos,
mis deseos los he arrinconado
en cada uno de los espacios
donde un día navegaste en mí.
Hoy tengo añoranza de ti
de tus besos intensos,
de tus caricias desmedidas,
de tus entregas en descontrol,
donde si te pienso,
me entra mas la añoranza de tu piel.
Y asi vivirte en un recuerdo adictivo,
es tenerte una vez más en mí,
pegando más fuerte esta añoranza de ti,
que un dia fue tanto fuego
y hoy se resume a esta prosa
donde te encuentro y me encuentras.
Y asi voy en esta eterna añoranza de ti
cubriendo las noches, tapando las madrugadas.
asi te sigo añorando en el tiempo,
gastando mis horas,
hasta el día que mi piel y la tuya
se pongan a tiempo en sus deseos.

El 17 de abril de 1982 puede considerarse el día que la humildad futbolera (con una pequeña ayuda del Estado) sorprendió al mundo.
Después de haber ganado el Mundial de 1978, Argentina veía languidecer una Dictadura Militar que daba patadas de ahogado, el pan y circo del Mundial ganado, no alcanzaba a terminar de sacar a los argentinos de una realidad concreta que las Juntas Militares proponían, represión, hambre … orden relativo, y enriquecimiento ilícito de sus allegados.
El alegre y regordete abuelo que se cuela en nuestras casas cada 25 de diciembre es querido en todo el mundo y conocido por muchos nombres. ¿Pero deberías llamarlo Papá Noel, San Nicolás o Santa Claus? Tal vez “Viejito Pascuero” …

Una hermosa mañana de abril, por una callecita de la ciudad, Lucas se cruzó de frente con la mujer perfecta. Tendría unos treinta años, igual que él. No era particularmente hermosa, ni tenía nada especial, pero a quince metros de distancia supo con certeza que esa mujer era perfecta para él.