
Ven , en la noche más negra acompañada con el peor de los silencios
a invadir en medio de mi tristeza , con tu magia de hombre,
con tu fuerza que me empujo a vibrar de nuevo,
a imponerme vivir , aunque fuese para después morir
de ausencia y de vacíos, de nostalgias y de abismos llenos de confusiones,
ven amor mío...despacio en la entrega
con marcados besos que se vean como pasos en calma
ven por favor algo así como despacio,
lento empieza a acariciar cada parte de mi piel que te reclama,
ven despacio entra en las necesidades de mi piel,
atrápame en el calor que enciendes dentro de mi
invade lento profundo y constante
pero ven sin prisas, despójame totalmente , sin medidas
sin misterios ni tropiezos, ven ahora en la entrega total
de esta noche ,a darme la vida que me robas con tu silencio
cuando te alejas de mí,
ven despacio en la entrega esta donde nos atrape aún mas mucho mas
esta pasión sin medida..
despacio la madrugada, quiero que llegue contigo,
donde guarden silencio todas las burlas de mi sueño,
donde tenga que matar el sonido de las risas
que me condenan a una pasión solitaria...
cuando logren estremecerse al ver la dicha que reflejo
en el cielo cada brillo de luna
con tus caricias y tus besos, con tus manos volando sobre mi piel
con mi cuerpo rendido y desnudo ante ti, con tu hombría puesta en mi ser,
ven , tu despacio en la entrega a quedarte viviendo en mí,
ven aquí a despojarme de esta piel que es tuya por placer
despacio en la entrega hazme ciega del dolor
para vivir más intenso este sentimiento .
despacio en la entrega, rinde tu ser finalmente
a la piel de la que te adueñaste. el día que llegaste
cuando ya nada esperaba.
Despacio en la entrega víveme pero sobre todo víbrame
y enrédate dentro de mí.
así despacio en la entrega ciega por ti y para ti.

No es la de los Stones pero se parece, me aburre todo y no es lo que mi ánimo merece; nada me motiva, ni capta mi atención, no sigo ídolos y nadie es santo de mi devoción.
Allá por el Siglo XVI, si hay algo de lo que podemos tener certeza, es que a Don Michel de Nostradamus, le sobraba bastante el tiempo …

El día 5 de noviembre de 1811, cuando José Matías Delgado, sonó las campanas de la Iglesia La Merced para dar el Primer grito de Independencia, probablemente no gritó nada, probablemente no estaba ahí sino en el Cabildo y la torre de La Merced ni siquiera tenía campana todavía, es más, puede ser que el mentado grito no se diera nunca.