Vivan Aniceto Porsisoca y Roque Dalton
El Indio Aquino y Pancho Lara
Gerardo Barrios y Prudencia Ayala
Feliciano Ama y Tomás Regalado.
Todos juntos
todos mezclados,
conservadores
y revolucionarios,
libertarios
y represores
Vivan los que no viven
los que fueron
o los que se fueron …
en búsqueda de horizontes mejores.
Vivan los compatriotas
que viven atravesando desiertos
y fronteras de países ajenos
para mantener el flujo de divisas del país propio.
Vivan los que mueren
en manos del “narco”
ante la total pasividad
de nuestros aparatos de seguridad
que lo consideran problema de
tercer o cuarto orden
aunque todos sabemos
que saben más
de lo que dicen
y por prudencia
y no acusar a los que mandan
lo esconden.
Vivan los sindicalistas
que cuidan a sus gremios
más que a sus agremiados,
perdón, más que las cuotas de sus agremiados
y al dinero que les da el Gobierno
para mantenerlos quietos.
De esos dirigentes sindicales
que vivan, aunque ya no existan tales.
Vivan los que no viven
un gol de un equipo de Liga Mayor
sino uno de confines extranjeros
que vivan
y vivan su inocencia
porque de ellos
será el Reino de la Indiferencia.
Porque los pueblos que viven
sus desdichas y sus causas
harán de esas desdichas el origen
de las soluciones
del clamor popular
que viva y voltee
a los ladrones
políticos
corruptos y corruptores.
Que vivan los que no viven
sino que sobreviven
o mejor dicho “sobremueren”
con salarios miserables
si acaso los hay
porque en este paisito querido
aunque nos mientan los políticos
diciéndonos lo que no es
sabemos que lo único que abunda
es el desempleo
el hambre
la inseguridad
y la escasez.
Vivan los que no viven!
para que se oigan y sientan más
sus ideales patrios
las razones por las que
lucharon y luchan
gritaron y gritan
por las que a pesar de todo
empujan ..
y que vivan sus vivas
mucho más que nuestros
superficiales
vivas …
Más allá de todos los discursos triunfalistas, estadísticas chafas, diferentes versiones, dinero mal gastado, hay dos cosas muy ciertas:
Lluvia tropical maldita y bendita, según la época y la óptica, palabras esdrújulas con poco en común.
A saber, si llueve lindo y parejo, sin exageraciones, los campos son una fiesta y un espantapájaros para la sequía nuestra de cada día. Si llueve poco y sin ganas es una maldición para la siembra y para el termostato, porque el vapor de agua que se condensa después, vuelve la ciudad irrespirable.
Pero pero pero que feo …
Ven y baila la Cumbia de Timoteo