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Nuestra política salvadoreña es una eterna “caja de Pandora”, salta la liebre por cualquier lado, todos roban, algunos centavean y otros arrasan, algunos mantienen damas y otros mantienen vicios, unos mantienen  apariencias y otros mantienen cuentas en el extranjero, otros mantienen  la sumatoria de todas las anteriores 

 

… esos son los más peligrosos.

Flores, Funes, funcionarios, familiares, es como una lluvia ácida que se desató sobre el gobierno. Una serie de denuncias muy serias que escriben corrupción con la letra “F” y alguna que otra “S” por ahí.  Por varios motivos, la más demoledora de los últimos 15 años, donde la combinación de intereses, que pretenden hacer “sacarín” con la Presidencia de la Rpca., han afectado y en grande a nuestro pobre paisito.

 Por las montañas de dólares involucradas, por los megasobornos y el lavado pero también , porque los que meten la mano en la lata, son casi miembros de una Logia del Aquelarre de los Negocios Oscuros.

 

Si tu único argumento es “les guste o no les guste”.

La negación sistemática de la realidad por parte del  presidente de la Nación genera situaciones ridículas. Uno no sabe si reír o llorar ante semejantes disparates. Más de 80 hermanos mueren en un fin de semana de García Márquez, de “crónica de muertes anunciadas” … y nadie hace nada.

Pero lo más grave es creer que no mencionando el problema, no existe (actitud muy propia del nacionalsocialismo alemán bajo Hitler por cierto), y hasta tomar una cínica actitud risible al respecto.  Lo realmente patético y preocupante es el argumento con el que sostiene esa ficción: “Son muertes con tinte político”, y lo mismo repitieron como periquitos todos los funcionarios.  Está claro que una mentira tan evidente surge de una expresión de deseo mezclada con información muy parcial, subjetiva y nada rigurosa.

Del árbol caído, todos hacen palillos de dientes.

Y por eso todo aquel que ha llegado al gobierno, en estos últimos 15 años, lo que hace  es tratar de llegar primero para llenarle la cabeza al pueblo con sus “presuntas verdades”.  Por eso atacan con tanta ferocidad a los que se atreven a decir o contradecir al mandatario de turno. Y por eso gastan fortunas inmensas en subsidiar al aparato de propaganda oficial, a los periodistas “para oficiales” y a los escopeteros anónimos en redes, que reciben plata por ensuciar desde el escondite de las redes, a cualquiera que se atreva a contradecir, otro argumento muy poco válido.

Sin embargo, en sus últimos albores, cuando ya lo indefendible, se vuelve aun menos defendible … saltan informes precisos como el de El Faro, que ratifican con pruebas, lo que ya se había expuesto en este blog, varios editoriales y que todos los salvadoreños sabíamos.  

Igual que las personas, al envejecer el modelo de Gobierno, se van potenciando sus defectos y relativizando su eficacia. Varios líderes opositores bautizan como “mala praxis” a ese cruce de realidades antagónicas. Lo bueno va decreciendo y lo malo va creciendo. 

La gran pregunta es hasta qué punto llegará esa degradación.  

No creo que haya continuismo, en este aspecto, en el Gobierno que va a asumir el fin de semana… son más serios e integrales.

Aun así … cuando topará la realidad nacional en el techo de las propias torpezas? 

 

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