
No pretendo ser crítico cinematográfico, nada más alejado de eso, voy una o dos veces al cine al año, si la película me llama la atención, si no, eso de pasarme dos horas sentado viendo una enorme pantallota me suena a pérdida de tiempo …
Así que no voy a hacer eso …
Años de tablas, haciendo teatro, en nuestro país, con los mejores exponentes del género, me abren la puerta a analizar cada actuación de cada personaje, sus fallas, sus aciertos …
No, son 600 y pico actores, no voy a hacer eso …
Pero 34 años produciendo televisión, me dan el conocimiento de ángulos, tomas, luz, filtros, como para esbozar un análisis técnico de una película …
Igual no se preocupen, tampoco voy a hacer eso ..

Sobre Quijotadas y Sanchos Panzas
“La Re Búsqueda”, producción salvadoreña de Clak Films dirigida por Álvaro Martínez y producida, protagonizada, co-guioneada y promovida por Cristina Meléndez (es más, ella es LA película), es la prueba fehaciente, de que cuando un salvadoreño (en este caso una salvadoreña), se propone hacer algo imposible …y encima hacerlo bien, con sudor, ganas, planificación y talento, lo logra !
De hecho, Cristina ha obtenido diversos premios por actuación y conexos.

La película se basa en tres premisas básicas.
Ahora bien, la sumatoria de esto, aparte de darte dos horas entretenidas y pletóricas de risas, como suele ser una comedia de enredos cuando es capaz de invitarte a seguirle el hilo, trae una neo enseñanza vital … los salvadoreños podemos reírnos de nosotros mismos.
Por lo general, nos molesta que los de afuera se mofen de nosotros, pero estamos aprendiendo a ser auto críticos, o sea, nos reímos al vernos reflejados en una pantalla de cine … las escenas de los “guaruras” del Narco Posada son épicas al respecto.

Del otro lado del muro …
Saltan, van a saltar y seguirán saltando “puristas” del género, expertos en Fellini, que solo vieron la sinopsis (“trailer”) de “La Dolce Vita” y ya se gradúan de opinólogos, no cuentan .. en este caso, no cuentan, no porque vamos a “sobre proteger” la película por ser nuestra, sino porque vamos a apuntalar el inicio de un excelente esfuerzo, de una fuente de proyección del país, y del puntapié de una fuente de generación de recursos.
Hay un manejo de cámara, que genera muy buenos resultados. Cuando fotografía una toma en varios planos (la aparición de la “tiburonera” donde viene bailando la “capitana” con el combo a hacer clavo el romance de Ana y el piloto, el primer plano difuso de Ana bailando en el carro con audífonos mientras los guardaespaldas interpretan que son “claves”), son una de las tónicas bien logradas del film.
El “salto” que a veces presenta la intervención de actores menos fogueados o naturales con los que tienen más experiencia, es natural si 685 personas van a ser actores del film.
La carga principal, a mi criterio le cae al cubano Carlos Arrechea de notoria extracció académica,que porta el nudo a lo largo de toda la película, y en eso, le secunda bien Pacún López, de manera más natural y distendida ..
Descubriendo …
Lo más importante, es la vuelta a la búsqueda de nuestra identidad, que es para mí el mérito principal de La (Re) Búsqueda, toda expresión cultural debe buscar ese nuestro “ser salvadoreño” que es diferente del mejicano, del anglo sajón, hasta del hondureño .. por ponerlo fácil.
Quien es ese “ser salvadoreño” ? Pues el que en diferentes actividades y actitudes presenta La (Re) Búsqueda de manera espectacular, y eso se debe, de especial manera a conjugar talentos nuevos con otros más “curtidos” en cámaras …
Despójese del disfraz de Malinche, vaya a verla, diviértase, vale mil veces la pena …

Repuestas Trivia Mafalda
Uno de los empleados del taller, Bermúdez, pidió para irse dos horas antes. Eran las tres y todavía le faltaban por cambiar cuatro bujías.

No tanto como el apodo lo indica, la hija de Enrique VIII de Inglaterra, tuvo varios coqueteos y fue mujer de sábana inquieta, como su padre, pero hay cosas muy interesantes de esta Reina de Inglaterra, que son poco conocidas…

Paso al último de mis relatos olímpicos, y cierro mucho las fauces hasta Tokio 2020, y lo hago con uno de los relatos más impresionantes y no resueltos de la historia de los Juegos Olímpicos.