Existe un cuento lindo , de momentos pegados , a un deseo , a una dulce realidad que se acomodó en los rincones de mi piel , que el tiempo marco como tatuajes en recuerdos de arrebatados instantes donde fue un solo beso la llamarada de pasión , que nos hizo sentir más de lo esperado .
Erase una vez el dulce sabor de tus besos , que provocaban la humedad dentro de mi, el secreto tan divino de tu respiración deslizándose por mi cuello, la que me hacía temblar de placer, porque tan solo tu presencia me estremecía sin remedio...
Era este mi cuento que hoy se cuenta en silencio , que se ahoga entre sorbos de café y otras tantas de agua, mientras escribo viendo en el horizonte, el último rayo del sol que me recuerda , quien eres tú, y te albergas como si nada en la madrugada en una de esas solitarias , donde llegas sin permiso , como si supieras cuánto te extraño .
Mi cuento en silencio tiene mil razones más para existir , pero la principal es que aún en la lejanía ,siempre tendré el bello pensamiento que me lleva al tiempo perfecto , donde me decías te suena y yo contestaba que si y las seis de la tarde eran las horas de soñar, apretándonos a nuestra piel una realidad que quedó como cuento en silencio !

Esta es una carta muy compleja, de un psicólogo enamorado, la escribe un psicólogo de nombre Narciso (se acuerdan del narcisismo no? Justo ahora que nos gobierna uno de ellos) y se la dedica a una paciente extranjera (probablemente rumana o ucraniana) llamada Noia.
Supuestamente, la invención del beso se le achaca a los franceses, por aquello del “beso francés” lo que parece ser falso, según veremos … pero suena irónico que el estudio de los peligros de besarse, surjan de una investigación hecha en la misma Francia ¡!??

Una nueva entrega de aforismos del profesor Isidro Cañenguez, ha llegado a mis manos, el Profe (el bueno, no el otro) que me enseñó Filosofía e Historia en Bachillerato, ha publicado otros posts en este blog y nos aconsejaba sobre la vida en los entretiempos de los partidos de fútbol, me hizo llegar sus manuscritos.
Algunos, muy interesantes, todos, aplicados a sobrevivir en estos convulsionados días en que los políticos nos meten – una vez más – la mano en la bolsa: