
Yo era un grano de arena, cualquiera, uno tan solo, entre los millardos de granos de arena de una playa de las múltiples playas del planeta.
Insignificante, nada del otro mundo ...
Pero vino un viento, solidario y amigo, y tal vez se compadeció de mi, o me tomó afecto, y me levantó en una ráfaga, y como yo tenía oportunidad de elegir, pedí llegar hasta la ventana de tu cuarto ...
Era madrugada y dormías cuando llegué, claro, no te diste cuenta, porque es imperceptible un grano de arena sobre tu cuerpo, me posé en ti, te recorrí, desde tus labios hasta tu cuello en sucesivas escaladas y bajadas por tus mejillas ...
Me deslicé cuesta abajo por tu cuello, hasta tu pecho y este se agitó, pero no te despertaste, recorrí cada uno de tus rincones y todos me parecieron apetecibles y confortables.
Un nueva cuesta abajo me llevó hasta tu ombligo donde caí, pero después de cierto esfuerzo logre salir y navegar al sur, y fui parte de ti y fuiste parte de mi, y yo te oí ... oí tu respiración, tus susurros, y el viento vio que necesitaba de su ayuda y me convirtió en ráfaga de luz, y la habitación se iluminó de inmediato, pero nadie despertó, y fui tromba, y fui relámpago, tierno e inofensivo, pero lleno de luz, radiante ...
entonces sonreíste ...

Sin despertarte o despertándote tal vez, sonreíste ...
Y entendí que había llegado al centro justo, exacto, en otras palabras, donde quería llegar ...
Entonces el viento me llevó de regreso ... y fui un grano de arena otra vez, pero conservé mi luz, de tal manera que toda la gente que pasaba por mi playa se quedaba sorprendida y se preguntaba ...
- Qué le pasa a ese granito de arena ... que brilla como si fuera oro ?

Esta cuestión de la “inminente” llegada de la vacuna COVID-19 a nuestro país ( lo de inminente tal como se lee, hay 43 países que ya están vacunando, sin ir más lejos Costa Rica), plantea una serie de dimes y diretes, que ya que estamos, basados en documentos vamos aclarando …

Allá por finales de los 80´s, nuestros principales periódicos publicaban las ofertas sexuales en los anuncios clasificados, de hecho algún periódico aun lo hace, pero después vinieron las famosas “sex phone boxes” , que te ofrecía colgarte al teléfono con una fulana (que debía tener bigote, 190 libras y 72 años … pero con una voz muy sensual) que te hacía la fantasía al fono mientras atendía a 37 tipos más … frustrante.

*En repuesta a Fernando Palomo sobre disputa sobre el uso de nombre de CD Luis Ángel Firpo.