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Existe un lugar donde existo

morada donde no moro

habitación que no habito

donde no soy

donde no vivo

lugar en el que

a fuerza de convocar la corriente

de la memoria

naufrago en el río del olvido.

 

 

Del olvido o más bien de la indiferencia

existe un lugar donde no existo

porque mi presencia

no derriba sus barreras

son tan solo parte del saludo matinal

de un beso al azar

-         -  Hola como estás ?

-       -    Bien …

Y yo me muero de ganas de decirte

"que linda que estás  …"

que he pasado la noche en vela

esperando este efímero instante.

 

Yo sé que no significa nada para ti

el saber que tu significas tanto para mi …

yo sé que mañana es tarde y pasado aún más

y así se disipan las esperanzas

                                 vanas

                                 enanas

                                 malsanas

de que algún día repares en mi …

Sin embargo todas las cosas que amo

tienen tu rostro

por tu alma vacilante, en espiral

apenas respiro y apenas por pena

se me escapa tu nombre …

 

Existe un lugar donde no existo

al sur de tus labios

al este de tu pecho

mientras tu presencia

es mi constante

y perpetua veneración

mi ausencia

es para ti

una habitual condición …

 

Existe un lugar donde no existo

y no existo mujer …

en tu corazón.

 
 

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Yo muy fiel, gracias ...

Para establecer los parangones que me llevan a resolver este dilema, en El Salvador, donde todos somos réplica de alguien, en el que King Flyp es una especie de Eminem local , La Choly es el Howard Stern salvadoreño, Atlético Marte es la versión nacional del Manchester United y Omar Angulo es el Bob Dylan cuscatleco, para la mayoría de la gente yo vengo a ser una suerte de Hugh Hefner usuluteco.

 

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Creo (Gentil colaboración de Karla para este blog)

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.

 

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