
Te pido un imposible, algo raro,
eso que condenó nuestro deseo
al baúl del recuerdo prohibido
Porque en este presente , el tiempo se agotó
El reloj se paró y ahí tus besos y los míos
Se ahogaron en la tormenta de ausencias,
Por eso hoy bésame en el pasado
Que sea el instante callado y quieto
Que te haga humedecer tus labios
Y en ese momento sentir mis besos en ti,
Pero eso si
No me beses de prisa, bésame lento
Desliza tus labios en mí suavemente,
Bésame con la mirada , con ese choque
que nos empujó un día a estrellarnos,
contra la pared de un beso apasionado
Que hoy se atrapa en el recuerdo
bésame con la intensidad de esa tarde
de agosto, atrapado en caricias ,
bésame con la ansiedad que yo te beso.
En el silencio de mis letras,
bésame en el pasado, porque en el presente
duelen los labios , del vacío y el frío
que el tiempo traicionero nos dejó,
que nos hizo perdernos, en labios distintos.
Pero que no nos borra esta sensación
Que sólo estos besos complicados
Llegaron a inquietarnos más de lo debido,
bésame en el pasado, para no extrañarnos
Y continuar la ruta donde ya tus besos
Y los míos perdieron el punto de encuentro,
bésame en el pasado, para no desear
Tanto el pasado como presente!
bésame sólo hoy en el pasado
con un deseo que nos atrape el presente.

Niño que ya no naciste…. dónde te fuiste?

A raíz de recordar el 29 de septiembre pasado, los casi cuarenta años de la muerte de Albino Luciani, Juan Pablo I, tras ser Sumo Pontífice solo 34 días, comienzan a reflotar dos preguntas:
“En tiempos de crisis”, dijo Winston Churchill, “los mitos tienen una importancia histórica”. El ex primer ministro británico tenía razón al decir que los mitos pueden inspirar a los soldados a tener coraje en el campo de batalla, a pesar de las abrumadoras probabilidades de muerte.
Sin embargo, algunos mitos se han contado durante tanto tiempo que casi todo el mundo piensa que son ciertos.