He soñado contigo esta madrugada
en ella te encontré, frente a mi
estabas a mi lado,
perdiéndome en tu mirada,
desnudándome el alma,
abriéndome el corazón
y entregándome esos besos
esas caricias, esos deseos
que llevan tu nombre,
de nada han servido las opciones
las distracciones , donde no estás tu
he soñado contigo …
he vibrado en tu recuerdo …
he sentido tus labios en mi piel …
Mi corazón se ha acelerado
extrañándote, y siguiendo la linea
del silencio aquella
de ocultar que tras este deseo de piel
existe algo que no se nombra
pero que va como fuego ardiente,
y que sabes alberga mi corazón
siempre en eterno sentimiento
que se doblega en la entrega plena
donde llegas en un sueño
mi sueño contigo permanente …
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que abundan en la Santa Eduviges y todo Soya , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el País de las Zancadillas.
Un mensaje mostraba mi celular era una figura de una batería pequeña, cada cierto tiempo la imagen aparecía por unos segundos y luego desaparecía, el mensaje decía: “batería sin carga”…
Madrugué el sábado, era un día extraordinario, así que nonagenario y todo, en pleno 2053, me levanté con ánimo y energías para llevar a mis nietas al plan más trascendental al que podían asistir en su breve vida de niñas capitalinas, con mis noventa y tantos años a cuestas, me acerqué a su recámara y les di el grito de batalla.