
Ha llegado el momento donde mi sonrisa se perdió en la costumbre
y en el profundo silencio, se fue acomodando el desencanto
pero justo en ese instante acudo al recuerdo intenso
de esa perfección, donde me acomodaba exacto en tu boca
donde me perdía a fin de ser feliz , sin temor a equivocarme
donde una línea tuya me llevaba al infinito de las fantasías,
y ansiaba con el corazón repuesto , engrandecerlo mas
a fuerza de la pasión, que brotaba de nuestros cuerpos,
que nos perdía en ese encuentro único, donde tus deseos
encontraban respuestas en mis ansias de amarte...
hoy en profundo silencio.

Te recuerdo, como transitaste por mi piel sin haber agujerado
mi corazón, como entregarme a ti me lleno de aquella luz
que tal vez nunca fue tan brillante, pero que jamás se opacó
por una lluvia de oscuridad , por llanto de desamor.
hoy en profundo silencio
mi piel sabe aún desearte, mi mente aun sabe viajar donde estas,
mis sueños aun te sienten , cuando la realidad abandona,
hoy en profundo silencio
el corazón , se detiene un segundo y se atreve a darte las gracias
por no haber causado ningún daño , mientras de caricias
me llenabas más que la piel , el alma completa.
en profundo silencio, hoy te encuentro en todo aquello,
donde mi voz, un día te dio un grito en el silencio
y así aprendo de nuevo a volar en mis fantasías
acostumbradas …
donde un día te encontré …
en profundo silencio.
Don Nispero Vestales venía cabalgando al trote lento con su caballo viejo, se moría la tarde, venía de ver su terrenito (cuatro manzanas de granos básicos, pero si la sequía no lo jodía mucho daba para vivir).
A las 3:30 am del 5 de agosto de 1962, el psiquiatra de Marilyn Monroe, el Dr. Ralph Greenson, irrumpió en su dormitorio rompiendo una ventana y encontró a la actriz muerta en su cama, con un frasco vacío de pastillas para dormir en su mesita de noche.

Olvidarte mujer, es más difícil que meter un dragón en un frasquito…
Olvidarte es más difícil que cantarle una canción de cuna a un elefante bebé … a puros gritos…