
En días de carencias, muchas inusuales,
que son más duras que ausencias de besos,
entra la nostalgia de complicidad ...
esa de tipo miradas diciéndonos todo
en medio de una multitud,
seduciendome al extremo en un solo gesto..
que desordenaba mi esquema , .
Hoy acude a mí la nostalgia incomprensible,
de aquello que solo tú y yo entendimos,
complicidad de palabra hecha deseo,
complicidad de deseo convertida en pasión,
complicidad de encanto vuelto realidad,
magia inmensa de placer,
fantasía única que daba vida ,
a la sonrisa pícara que provocaba
el cosquilleo de tu respiración
desnudando mi cuerpo lento como solo tu
pudiste hacerlo, mi cómplice inolvidable,
entra de madrugada así la nostalgia de
la complicidad de tu palabra unida a la mia,
justo en el momento donde éramos uno solo,,
prendidos piel a piel, siguiendo letra por letra
una sola palabra...
Donde fuimos dos cómplices , condenados a ser sueño,
cómplices entre líneas que desordenan la absurda realidad,
para volar en la inmensidad de esta pasión propia
de dos cómplices silenciosos,
pero constantes,
distantes pero encontrandonos en la oscuridad
no de vacios sino de excesos de sueños perfectos,
donde tus manos complices unicas , saben llevarme
para entrar en tu encanto de hecho mi fantasia,
irrepetible, irremplazable, inconfesable
pero totalmente fascinante.
tu nombre refleja hoy la nostalgia de complicidad,
de nuestra complicidad, guardada más allá del tiempo
en la piel.

Aporto el título de este post en defensa de la democracia ante la amenaza de quienes quieren cuidarla. Lo digo en serio. Y además agrego que ya mismo hay que salir a socorrer de su cautiverio a gran parte de los legisladores sometidos a una parálisis y huevonería cerebral que cada día les carcome el ya escaso soporte de dignidad que les queda.
Aunque pueda parecer extraño, los terremotos que han causado mayor cantidad de muertos en la Historia, ocurrieron en tiempos antiguos, consideremos como tal, antes del siglo XX … porqué?

Las rebeliones y disturbios en escenarios deportivos, no son, para nada nuevos, el 13 de enero de 532, en el Hipódromo de Constantinopla, cuando estaba previsto que comenzaran las carreras de carros, miembros de los equipos Azules y los Verdes suplicaron en voz alta al emperador Justiniano, que mostrase misericordia a los dos hombres que la Diosa Fortuna había rescatado de la horca. Uno era azul, otro Verde … Justiniano no era de ninguna facción.