logo

8c1e6051ac585c592e384a064cdaece1

En días de carencias, muchas inusuales,

que son más duras que ausencias de besos, 

entra la nostalgia de complicidad ...

esa de tipo  miradas diciéndonos todo

en medio de una multitud,

seduciendome al extremo en un solo gesto..

que desordenaba mi esquema , .

 

Hoy acude a mí la nostalgia incomprensible, 

de aquello que solo tú y yo entendimos, 

complicidad de palabra hecha deseo, 

complicidad de deseo convertida en pasión, 

complicidad de encanto vuelto realidad, 

magia inmensa de placer, 

fantasía única que daba vida ,

a la sonrisa pícara que provocaba 

el cosquilleo de tu respiración

 desnudando mi cuerpo lento como solo tu

pudiste hacerlo, mi cómplice inolvidable,

entra de madrugada así la nostalgia de 

la complicidad de tu palabra unida a la mia, 

justo en el momento donde éramos uno solo,,

prendidos piel a piel, siguiendo letra por letra

una sola palabra... 

 

Donde fuimos dos cómplices , condenados a ser sueño,

cómplices entre líneas que desordenan la absurda realidad,

para volar en la inmensidad de esta pasión propia

de dos cómplices silenciosos, 

pero constantes, 

distantes pero encontrandonos  en la oscuridad

no de vacios sino de excesos de sueños perfectos,

donde tus manos complices unicas , saben llevarme

para entrar en tu encanto de hecho  mi  fantasia, 

irrepetible, irremplazable, inconfesable

pero totalmente fascinante.

tu nombre refleja hoy la nostalgia de complicidad,

de nuestra complicidad, guardada más allá del tiempo

en la piel.

Otros Posts

Hay un pelo en tu enchilada

maestra enojada

(Para nuestros “queridos y eficientes empleados de Gobierno”, ojo, no todos, pero “varios algunos”.)

Se necesitan hombres. Requisito: Saber escuchar

BBuEpJv

La culpa la tuvo mi madre, Ai – Nozomi, venerable anciana a quien se le metió en su obstinada cabeza de campesina japonesa, viuda, con seis hijos varones (mis hermanos), que en lugar de sembrar arroz en los pantanos, había que fabricar micro chips en la mesa del comedor.

Nunca más, nunca …

Nunca más, nunca … contamos los días para cerrar los años más tristes de la historia política del país, no podemos reclamar nada, nosotros salvadoreños, nosotros mismos con nuestros votos, los pusimos ahí, pero aprendamos de los errores … nunca más, nunca.

© Daniel Rucks 2026