
Escapa un instante, no tardes mucho
evadiendo el encuentro ,
donde apagas el silencio que te quema
la piel, y un poco mas allá cerca del corazón,
escápate en la magia de lo imposible,
ese que sacude
los reproches y lamentos del no puede ser,
rompe el silencio que te quema,
que me quema, en medio de las turbulencias
que nos imponen mas que distancia y tiempo,
al fin y al cabo, borraste mis silencios
con gemidos de placer, de entrega mutua,
escapa en silencio, con la fuerza del deseo,
con la pasión prendida en la mirada
con el brillo sublime y a la vez fuerte
de un sol cautivador,
con desmedida pasión,
escapa del silencio, al que el destino
nos condenó.
Escapa del silencio con la única esencia
perfecta que atrapa en un beso,
ese beso tuyo y mío llamado nuestro,
escapa del silencio
con la fuerza
del deseo pendiente,
el punto seguido de esa historia
donde el sol, siempre brilla,
y quema de vida lo que la lluvia apagó.
Escapa del silencio
en el encuentro de una mirada que aun
por lejana o imposible, te ve al final del arco iris.

A veces me pongo a pensar mujer, que en mi vida tú no fuiste más que un Zeppelín.
Digo, por las circunstancias, pasadas y actuales, un zeppelín, de los que antes pasaban por sobre las ciudades y toda la gente salía a mirar, y que si hoy pasaran, también todos saldríamos a ver ... un zeppelín ... raros, escasos, pocos, infortunados o llenos de fortuna, no se ...
Resulta que Alicia, persiguiendo al conejo, cae en un enorme pozo, un pozo, sin fin, no era un pozo mágico no .. era un bache de los que abundan en la Santa Eduviges y todo Soya , y cayó en un charco si … pero no era el charco de sus lágrimas, era el Acelhuate, un hilito de agua contaminada, y no habían conejos con relojes corriendo de un lado a otro, habían chuchos flacos, sin dueño y sin collar … Alicia había caído, no en el País de las Maravillas, sino en el País de las Zancadillas.