
Escapa un instante, no tardes mucho
evadiendo el encuentro ,
donde apagas el silencio que te quema
la piel, y un poco mas allá cerca del corazón,
escápate en la magia de lo imposible,
ese que sacude
los reproches y lamentos del no puede ser,
rompe el silencio que te quema,
que me quema, en medio de las turbulencias
que nos imponen mas que distancia y tiempo,
al fin y al cabo, borraste mis silencios
con gemidos de placer, de entrega mutua,
escapa en silencio, con la fuerza del deseo,
con la pasión prendida en la mirada
con el brillo sublime y a la vez fuerte
de un sol cautivador,
con desmedida pasión,
escapa del silencio, al que el destino
nos condenó.
Escapa del silencio con la única esencia
perfecta que atrapa en un beso,
ese beso tuyo y mío llamado nuestro,
escapa del silencio
con la fuerza
del deseo pendiente,
el punto seguido de esa historia
donde el sol, siempre brilla,
y quema de vida lo que la lluvia apagó.
Escapa del silencio
en el encuentro de una mirada que aun
por lejana o imposible, te ve al final del arco iris.


El 17 de abril de 1982 puede considerarse el día que la humildad futbolera (con una pequeña ayuda del Estado) sorprendió al mundo.
Después de haber ganado el Mundial de 1978, Argentina veía languidecer una Dictadura Militar que daba patadas de ahogado, el pan y circo del Mundial ganado, no alcanzaba a terminar de sacar a los argentinos de una realidad concreta que las Juntas Militares proponían, represión, hambre … orden relativo, y enriquecimiento ilícito de sus allegados.