
Mi hija, cuando tenía cinco años creía que el vocablo «guerra» era una mala palabra (de hecho tenía razón, pero no había que confesarlo muy abiertamente, porque era asunto candente …. Nah! lo sigue siendo )
Así que desde entonces, siguió con el asunto, creyéndolo clandestino. Cuando se siente rebelde, se pelea con el hermano y van por la calle gritando caca, culo, guerra, pedo, etcétera, y, por supuesto, pone atención a los noticieros cuando enfocan Medio Oriente, Corea del Norte, Ucrania. Credo versus credo, raza versus raza ...
Si me pregunta sobre la guerra, yo le explico lo básico: que es una pelea entre pueblos, que se llega a ese punto cuando es inevitable otra solución, que nadie gana, que mueren muchos inocentes, y otro montón de tópicos que se me ocurren en el momento.
Es complicadísimo explicarle esas cuestiones a una criatura: preferiría mil veces que se interesara por los algoritmos, el tai chi o los logaritmos, que son otros dos asuntos de los que entiendo poco. Pero no: mi hija siente curiosidad por la guerra.

Esta semana resultó especialmente ardua porque Estados Unidos se llevó a Maduro a Nueva York y no precisamente en vuelo de placer.
Ella, como es lógico, me hizo muchas preguntas al respecto. Y no supe responder ninguna con certeza. Le dije que Estados Unidos busca administrar el petróleo venezolano (quedarse con los pagos, para paliar sus costos) ¿No es la guerra un conflicto en el que, a causa de la ira, vale todo?

Y después los periodistas informan que se ha efectuado una alianza de paz, o una componenda sobre el petróleo. ¡Es complicado explicarle eso a una hija pequeña, sobre todo cuando antes se le ha dicho que la guerra es un instante de desenfreno y de calentura!
Hoy sigue Groenlandia, la Unión Europea se retiró de la firma de aranceles con Trump por esto … están amenazando a un asociado … a Trump le entra por una oreja y le sale por otra …

Pero radicalmente. Algo le sucedió a mi hija, ya no le interesa la guerra, ahora diseña y fabrica ropa para Barbies, que no es lo mismo pero es igual …
Encontré, esta semana, un modo de explicarle la paz. Ojalá a ustedes les sirva también para sus hijos pequeños.

Es así: ‘Paz’, femenino, dícese de los quince minutos de descanso en donde los enemigos ajustan los detalles para el próximo conflicto.
Todos los derechos … alborotados
Todos los izquierdos … reservados …
muy reservados …
![]()
No nos cuadran las cuentas ... que los hicieron? Lo quemaron? Como desaparecen más de 600 millones de dólares del Estado y se pierden en humo? Ojalá me equivoque pero me temo que si llegan las perforadoras de POGESA (famosas en América) y llenan de pozos todo el suelo y plataforma marítima nacional, no van a encontrar nada ….
Usted se ha puesto a pensar qué pasaría si fuéramos los hombres los que nos quedáramos embarazados?

A mí lo que más frustración me da, es que en todo el mundo sigamos usando refranes pasados de moda, como por ejemplo la clase de cuchillo que hay en la casa del herrero. Con la mano en el corazón, ¿alguien vio alguna vez a un herrero? No.