Lo peor del 2020, es que todos estamos plenamente convencidos, que por ser año fatídico, el 31 de diciembre termina, y el 1 de enero, ya amanece un año espectacular …. No no no …
Es complejo, más en un país como el nuestro, donde por lo general nadie se hace cargo de nada y la culpa siempre la tiene el otro. (o “los otros” en el caso de política)
Jamás he sido partidario, y más bien combato, las famosas teorías de conspiración, como Historiador, siempre prefiero el techo medido en términos absolutos, visto objetivamente y nunca, subjetivamente, o sea sacando conclusiones, producto de especulaciones propias …..

Cualquier parecido al pánico es pura coincidencia, vivimos (los varones) desde que nacemos en un conteo regresivo hasta los 40 … y a los 40 …

Siendo infantes, niños indómitos, peludos, medio hippies y rebeldes de los 70s, alguien nos inculcó en nuestra mente infantil la idea de que cada vez que sonábamos la nariz, estábamos expulsando neuronas, y que debía tener cuidado porque tenía un número limitado de neuronas con las que trabajar … tal vez por eso, crecimos tan descerebrados ….

No se trata de no ahogarse en un vaso de agua, se trata también de no naufragar en el lavamanos…