
Mi plan de venganza del sobalevas, mal cuñado, que mi hermana Marianela metió a casa (ver post anterior) resultò tal como yo lo habìa planeado solo que exactamente al revés.

Me ha comunicado mi hermana que se va casar … Está bien y a mí qué? Acaso debería afectarme? Debería inmutarme porque un sabandija cara de lelo se inmiscuya en la familia, así no más, sin aportar nada y encima quedándose con una hermana que he cuidado tanto tiempo justamente para que no caiga en manos de un asno como éste?

Se acuerdan aquellas épocas cuando nos decían a los varones en la escuela, los profesores, o los sacerdotes en las Iglesias que si nos masturbábamos íbamos a terminar con pelos en la palma de la mano?

Los historiadores clásicos, jamás se detuvieron en temas básicos de la convivencia diaria, como la constitución del hogar, familia, pareja y sexo …
Siempre fue más importante, batallas, generales, guerras y territorios conquistados o perdidos. Todo esto dio lugar a que en el tema vida diaria, todo se basara en mitos o sucesos narrados de generación en generación.
Esta es una extraña historia que quiero contarles, y trata de un abogado joven que se llamaba Miguel H. El médico le había recomendado un fin de semana en el campo, lejos de toda huella de civilización.
Haganme el favor … absténgase! Sea conocido, familiar, amigo o ex compañero del Comité de Nudos del Grupo de Boy Scouts “Jimmi Hendrix” allá por los 70s, quienes se casan … por favor! No me inviten!