Y a veces apareces en el sueño incierto
como fantasía perdida en las caricias
atrapadas en las manecillas del reloj
En una época como la Navidad, cuando se supone que tenemos que ser todos buenos y felices, vivir en armonía y hasta besarnos bajo el muérdago, comiencen a aflorar nuestros crueles, repugnantes y más bajos instintos: si … nos dedicamos a fantasear con la mujer del vecino y todo eso, pero es normal … no pasa de ahí: La maldad del Grinch está en la lotería.
Paraliza un país, se enojan a muerte vecinos y familiares, padres e hijos, se quitan el habla una semana antes y dependiendo del resultado vuelven a hablar unas semanas después …. un hecho sin precedentes.

Había prometido no cometer el error de salir los sábados de mi casa, al menos no por las tardes y mucho menos a un centro comercial. Pero la vida es una entrega permanente de principios, tal como pueden atestiguar los “cinco o seis voluntarios” (voluntarios convenientemente pagados) que siguen esos principios.

He escuchado decir que cuando estás a punto de morir te pasa toda tu vida por delante. Pues aun no me ha dado por morirme por iniciativa propia, pero descubrí que no es el único momento cuando esto pasa... el otro día mi novia me llamó:

Augusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).