
El Vaticano, se ha puesto estricto con la cuestión de las cenizas de nuestros fieles difuntos (no santos difuntos, recuerden que si bien solemos decir “no hay muerto malo” no significa que todos mueran en “olor de santidad”).

Pequeño cuento, muy poco de terror, en un solo y breve acto … menos mal!
“Mario me llamo, Mario !” contestaba medio enojadón cuando alguien le decía Canuto fuera del teatro, fuera de la TV.
Antes de llevarle el perro de regalo a mi hija, por ser el día de su cumpleaños, le pregunté a la señora que criaba los cachorros si el animal tenía alguna preferencia especial en materia de aquello que más le gustara.

Para agradecer la venida del 2015 y que se vaya el 2014 de un solo, Salvadoreños, que nos han tratado de la patada estos días a este paisito nuestro que respira apenas y sobrevive sin pisto y con demasiados muertos.