Y a veces apareces en el sueño incierto
como fantasía perdida en las caricias
atrapadas en las manecillas del reloj
En una época como la Navidad, cuando se supone que tenemos que ser todos buenos y felices, vivir en armonía y hasta besarnos bajo el muérdago, comiencen a aflorar nuestros crueles, repugnantes y más bajos instintos: si … nos dedicamos a fantasear con la mujer del vecino y todo eso, pero es normal … no pasa de ahí: La maldad del Grinch está en la lotería.
Paraliza un país, se enojan a muerte vecinos y familiares, padres e hijos, se quitan el habla una semana antes y dependiendo del resultado vuelven a hablar unas semanas después …. un hecho sin precedentes.
La historia de la raza humana es una vasta saga de relatos fascinantes. Ha habido muchos triunfos a lo largo de los años, pero los malos momentos tienden a destacar más. De hecho, estamos mucho más interesados en las guerras y las revoluciones que en la paz y la continuidad.
Y aquí seguimos compatriotas, y habitantes del mundo entero (menos un par de esos países comunistoides donde siguen pensando que este es un invento de los chinos con USA y bla bla bla) viviendo este domingo eterno, o sea, hoy puede ser domingo y mañana también … ni a misa vamos, no nos damos cuenta!

Soñar es fácil. No digo hacerse ilusiones, sino acostarse a dormir y que te pasen una película por la cabeza. Yo sueño siempre, no como la Griselda, mi esposa, que dice que no sueña. Para mí que lo que le pasa es que no escucha el argumento de sus propios sueños, porque ronca tanto que parece el fin del mundo.