Esta es una extraña historia que quiero contarles, y trata de un abogado joven que se llamaba Miguel H. El médico le había recomendado un fin de semana en el campo, lejos de toda huella de civilización.

Todo se confabuló – como insiste Coelho – para que El Salvador fuera a su primer Mundial … en 1938, jugando un tan solo partido de eliminatoria … y mire usted, por no ponernos de acuerdo (como nunca) terminamos no asistiendo a la justa mundialista (como siempre).

Una hermosa mañana de abril, por una callecita de la ciudad, Lucas se cruzó de frente con la mujer perfecta. Tendría unos treinta años, igual que él. No era particularmente hermosa, ni tenía nada especial, pero a quince metros de distancia supo con certeza que esa mujer era perfecta para él.

O yo soy el más ingenuo de los ingenuos, o mi esposa es más muchísimo más viva que yo, o el mundo me abrió los ojos leyendo una noticia en el periódico en el 2004.

Las heridas del alma, son cicatrices que las actitudes del mundo … van dejando en nuestra sensibilidad, no sé, puede ser que eso le pasara a la niña que pintaba corazones en los muros.

Los seres humanos tendemos a ser bastante estúpidos … todos, pero sabemos disimular, por naturaleza tenemos algo de estupidez que siempre nos acompaña allí donde vayamos. Es algo que siempre nos hace actuar de una determinada forma a sabiendas de que no es así, o lo que vamos a decir no tiene ni pie ni sentidos, pero a pesar de eso, lo hacemos y nos quedamos tranquilos con esa sonrisa bobalicona, tan nuestra, que trata de tapar la tontería cometida .