
Esto que llamamos calentamiento global, y que nos tiene la cabeza y “el que te dije” bien tostados, comenzó a expandirse y crecer a fines del siglo XVIII, cuando no bastó la leña para impulsar las máquinas creadas por la Revolución Industrial y fue preciso acudir a la explotación masiva del dañino carbón mineral.
Es complejo, más en un país como el nuestro, donde por lo general nadie se hace cargo de nada y la culpa siempre la tiene el otro. (o “los otros” en el caso de política)

Todo el mundo me pregunta …”Chele, que ondas con esto de el clima en nuestro país? Estamos locos? De pronto llueve como loco en mi casa, se me inundan los canales y llego a mi oficina, aquí nomás en el centro … y el sol radiante!”
Samuel, veterano albañil, maestro de obras, agarró un muy buen trabajo, el 50% de anticipo para realizar todo el cambio de un piso cerámico y repello de un muro en un edificio de clínicas de un Doctor, amigo de un amigo de un amigo que lo recomendó.
El Profesor Dalexus convocó a prensa, catedráticos, estudiantes, intelectuales, políticos (por separado, ningún político es intelectual y ningún intelectual es político) y varios curiosos y metidos al Aula Magna … en El Salvador se había construido la primera máquina del tiempo !
Cuando oímos tronar en nuestros oídos, cuando percibimos el sonar del estruendo, y nuestros campesinos ven el horizonte, se santiguan y dicen …”Santa Bárbara bendita, aléjanos la tempestad”, cuando empiezan a caer las primeras gotas sobre nuestros confines marginales, donde la lluvia bendita tiene un aura criminal …