
Desde Ereguayquín hasta Jucuapa, desde Jiquilisco hasta Berlín, en las cantinas ultra lempinas de Oriente, se sigue contando la historia, de vista y oídas, de quienes si la vieron y quienes la oyeron, de Mononucleosis Esperanto Gutenberg, hombre de campo usuluteco con apellido de inventor de imprenta.

Por irónico que parezca, a pesar de que a muchos quien los salva del alcoholismo es la religión, a mí la religión me llevó al alcoholismo, es más, para aumentar la ironía … del alcoholismo me sacó el mismísimo Lucifer.

Ante la marabunta asfixiante y masiva de conferencistas chabeleados y libros de auto ayuda que solo por venir del exterior te zampan a $ 60. 00 la entrada, a una charla de auto ayuda y motivación, que consta de tres horas donde ellos te dan los consejos y guías para resolver tu vida cuando con los mismos consejos no lograron resolver las suyas propias,
Visitamos al protagonista de esta historia, en su hermosa casita del barrio Santa Anita, nos valimos de nuestra credencial de periodista para poder acceder a esta entrevista …(fue entrevista?).

La Historia comienza en los días de la República de Weimar, cuando la industria farmacéutica de Alemania estaba en auge (el país era un exportador líder tanto de opiáceos, como la morfina, como de la cocaína) y las drogas estaban disponibles en cada esquina.
Obviamente, soy católico practicante, no creo en la reencarnación, pero fíjense que después de escuchar tantas tonterías de “celebridades” al respecto, he sacado mis propias conclusiones, solo para divertirme.