Alguna vez llevó a algún (a) novio (a) a cenar al “Gran Bonanza” sobre el Bulevar de los Héroes con entrada extra por la primera poniente.
Soy fanático de las Leyes de Murphy, como podrá darse cuenta cualquier cristiano (musulmán, judío, budista, etc.) que lea este blog. Por lo general la “murphyología” se aplica a cosas de trabajo y similares, hoy se me ocurrió meternos más en como Murphy y su ley (“Todo lo que puede salir mal, saldrá peor”) afecta en el ámbito hogareño.
En este año, 2019, Barbie, la muñeca más famosa del mundo llega a ser sexagenaria … madura, pero ojo, ... se conserva, a pesar de todas las aventuras de su vida!

La ineptitud, inoperancia, incapacidad y todo lo que empiece con “in” menos ingenio, son características de nuestras oficinas públicas y privadas. La tropicalización de las Leyes de Murphy, elaboradas por el gran sabio Dimas Chuchini (es un maestro de lo tropical con “Guanaco Sólido”), dejan en evidencia la adaptación de algunas de ellas a nuestro país.

Adjunto a todos los lectores de este blog, copia de carta enviada por el hijo mayor de mi mamá al Sr. Presidente de los Estados Unidos de América.

Esta es la nonagésimo séptima noche de un universo aproximado de 4000 noches y contando, que las yemas de mis dedos tratan de llegar al puerto de tu piel, en estas madrugadas frías y húmedas, cuando un abrazo es refugio, cuando una caricia abriga y amiga … sin éxito.