Vendo, baratos y efectivos, higiénicos, sanitarios y asépticos, eficaces, sin efectos colaterales, ni dolencias secundarias, no producen jaquecas ni sudoración excesiva, no afectan el sueño y pueden ser usados por niños y mujeres en estado de embarazo, un par de productos novedosos para los salvadoreños en el 2017. Preservativos para los oídos y reconstituyentes de paciencia.
Resulta que después de que los franceses abandonaron la construcción del Canal de Panamá, espantados por los mosquitos, la lluvia, la malaria y el pantano, los USA en 1901, toman la construcción …
La alerta está cantada ! La situación social desbordada, la económica, peor que nunca. Ojo … este fin de mes, sobre todo con especial énfasis en microbuses 52, y buses de la 42, 101, objetivo principal: carteras saliendo del banco y celulares.
Cuando un fulano no sabe cómo explicar que las cosas no salieron como debían salir o como él dijo que iban a suceder, suele justificarse con la deplorable frase “lo que pasa es que, en este tema, dos más dos no siempre es cuatro … puede ser cinco”. Una zafada clásica.
Si de sincerarnos se trata, eso de mirarnos en el espejo crítico de cada día, debemos admitir que vivimos en la actualidad una crisis de la democracia representativa, no solo en El Salvador sino en todo el mundo.
Te debo un tonel de explicaciones, mi hijo…
Si Jesús volviera a casa, su casa, su tierra natal, el día de hoy, descubriría que su origen judío, torna compleja su posición.
En casi todas las culturas, tirarse pedos (Diccionario Real Academia: Ventosidad que se expele del vientre por el ano) se considera desagradable, incluso odioso. Y, sin embargo, ha seguido siendo una fuente de alegría sin fin durante siglos especialmente para hombres y niños.
Por un lado, los cholos, los desposeídos, por otro lado y con todo un Atlántico de por medio, el naciente Tercer Reich, Nazi, con Austria (país natal de Adolf Hitler) semi anexionada, y con el instinto obsesivo de Hitler de demostrar ante todo, y por encima de todos, la supremacía de la raza aria.
Linda Napolitano era una típica ama de casa que vivía en Manhattan con su esposo y sus dos hijos. Pero todo cambió el 30 de noviembre de 1989, cuando afirma que tres criaturas bípedas grises la secuestraron en su apartamento del piso 12.