Doña Embajadora de los USA, describió nuestro esquema de corrupción salvadoreño como “sistematizado” y “endémico”, debemos corregirla y decirle que agregue “histórica”, los sobornos y los negocios con beneficios para pocos del Estado comenzaron desde la Capitanía General de Guatemala.
“No les estoy pidiendo que me regalen dinero … les pido que me pongan donde haya”- el popular chascarrillo en foros políticos, no deja de encerrar un manto de verdad.
Digamos, supongamos, imaginemos que un día de estos usted amaneció con la idea de desafiar un reto supremo: como por ejemplo, escalar el Everest (digo imaginemos porque para eso se necesita pisto y unas cuantas libras menos de panza ….).
“Se partió en Nicaragua, otro hierro caliente
Con que el Águila daba, su señal a la gente
Se partió en Nicaragua, otra soga con cebo
Con que el Águila ataba, por el cuello al obrero …”
(Silvio Rodríguez. 1979)
Según la página oficial de la NASA, el traje de astronauta se define como Unidad de Movimiento Extravehicular (en inglés EMU, Extravehicular Mobility Unit) y es una combinación de partes articuladas y rígidas que consta de perneras, tronco, guantes, casco con visor, mochila y tubos de evacuación.

Más allá de Pataya Beach, tres kilómetros y medio dentro de la caverna de Tham Luang, donde los jugadores del “Wild Boars” (Jabalíes salvajes), celebraban sus victorias como algo cotidiano, casi a manera de ritual, el milagro hizo historia... pero todo el proceso, el heroísmo, nos deja enseñanzas ... igual que los 33 mineros de Chile ...
Una luz amarilla está encendida sobre el tablero de control de la nave del gobierno del “Profe”. Claro, esta nave espacial boga a la deriva entre las “Nosepuépedes” y la constelación de “Fracasoláctea” … no hay nada que se pueda hacer, nadie le para bola!

Hubo una época, en que las muchachas románticas soñaban con casarse con un príncipe y los hombres inteligentes soñaban con llegar a ser reyes.
Calico, en California, fue la ciudad más próspera y poblada del estado en mención en el siglo XIX.
Acababa de estallar la "Fiebre del Oro" ...
“Mario me llamo, Mario !” contestaba medio enojadón cuando alguien le decía Canuto fuera del teatro, fuera de la TV.