
Odorico de Pordeone, misionero italiano de origen checo, fue de esos primeros intrépidos que en cáscaras de nuez, lanzóse a las mares en 1314 y atravesó Asia desde el Mar Negro hasta las costas orientales de China, viaje en el que invirtió 14 años.

Augusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).
Es exactamente lo que un hombre como yo
no necesita
la negación de mis afirmaciones
el “nunca jamás” de las condiciones
de mi madre:

“Todos metemos la pata, es automático, abrimos la boca y metemos la pata, claro en la medida que hablemos menos, meteremos menos la pata … pero como le pedimos a un presidente que hable menos ?” (Filósofo usuluteco anónimo).

Yo propongo un juego. Si en marzo te hubiera dicho que íbamos a tener que estar todos encerrados por más de dos meses seguro que me hubieras preguntado qué estaba fumando.