
Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).

Hay alguien en este país, en este dizque agujero de … (según Trump, claro está) qué no sea haragán, perezoso, holgazán?
Amelia Earhart es quizás una de las mujeres más famosas del mundo. Ella abrió el camino para las mujeres en todas partes del mundo y cualesquiera fuera su rubro de trabajo.

Sentir el deseo de tu piel
desnudándome con tu mirada