

Revisando, porque hay algunas cosas que asumimos como ciertas, simplemente porque se nos han transmitido por narraciones, cuentos y afines, de manera verbal digamos …
López no desayunó, era complicado por aquello de la gastritis que le requería comer algún bocado dos o tres horas, pensó en las agruras de más tarde.

Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).