logo

Posts recientes

juhytgg
 
 
A veces me pongo a pensar mujer, que en mi vida tú no fuiste más que un Zeppelín.
 
Digo, por las circunstancias, pasadas y actuales, un zeppelín, de los que antes pasaban por sobre las ciudades y toda la gente salía a mirar, y que si  pasaran aun el día de hoy, también todos saldríamos a ver ... un zeppelín ... raros, escasos, pocos, infortunados o llenos de fortuna, no se ...
 
 

Leer más...

cesar augusto 1

 

 

 

Augusto, a gusto en Agosto (que todavía no se llamaba como tal sino Sextil, y de eso se trata esa historia), se regodeaba en su reclinatorio en el Palacio Palatino, refrescándose sus imperiales gónadas con hojas de palma que batían esclavos y esclavas númidas (por las dudas, nunca se supo bien para que lado pateaba el tal Octavio Augusto).

 

 

Leer más...

lazy people.jpg.860x0 q70 crop scale
 
 
 
 
Nosotros, salvadoreños, solíamos ser, según escribía Roque Dalton, los hacelotodo, los vendelotodo, los comelotodo, los que repararon la Flota del Pacífico, los que sembraron maíz en plena selva extranjera, los que construimos el canal de Panamá …
 
 
 

Leer más...

Otros Posts

Los cinco peores años de la Historia

7776667788888

 

La historia de la raza humana es una vasta saga de relatos fascinantes. Ha habido muchos triunfos a lo largo de los años, pero los malos momentos tienden a destacar más. De hecho, estamos mucho más interesados ​​en las guerras y las revoluciones que en la paz y la continuidad.

La No. 5 habla!

753975 21066883 2560 1440

 

 

Por amor de Dios, pocos seres vivientes tienen una vida tan desgraciada como la nuestra, o sea me refiero a los balones de fútbol profesional (ah, que usted creía que no somos vivientes?), No. 5, que venimos a parar a las patadas en torneo burocráticos de cuarta categoría.

 

9 aspectos acerca del sexo, que por lo general, nunca nos explican

EaPPU2qXQAEtuQE

Nuestros padres que nos protegieron con la idea de preservar nuestra inocencia nos enseñaron a la vergüenza, aquellos que temieron nuestro cuerpo cambiante y nuestra creciente curiosidad nos enseñaron el desprecio.

© Daniel Rucks 2026