

En mi infancia y adolescencia, si hablamos de “Brujas de la Noche”, una de dos, o alguien estaba deslizando alguna leyenda urbana o cuento de terror o en su defecto, la ubicación de algún cabaret nuevo en la ciudad …

No dudé en ningún momento que fuera a ser así, que cuando Rizolli pitara el final de la final del Mundial, Alemania campeón y chau chau …íbamos a voltear nuestros ojos al mundo real.

Yo tenía 11 años, más o menos, vivía en Tegucigalpa, y me acababan de comprar unos tacos de fútbol horribles, con una franja naranja buscapleitos que cubría todos los laterales.