

He descubierto, mujer de mis sueños, en este recorrido a través de mis ilusiones y mi anatomía, que me es totalmente imposible quererte con el corazón…

No debe de haber mayor tristeza que la de ser prisionero de tus propios temores, más aún que de tus propios captores …
No debe de haber mayor tristeza que la de no poder confiar en nadie, y mucho menos en los que están al servicio de prestarte una seguridad … confiable.

(“El día que la mierda tenga valor, los pobres nacerán sin culo” Gabriel García Márquez).