El alegre y regordete abuelo que se cuela en nuestras casas cada 25 de diciembre es querido en todo el mundo y conocido por muchos nombres. ¿Pero deberías llamarlo Papá Noel, San Nicolás o Santa Claus? Tal vez “Viejito Pascuero” …
Alfred Nobel fue una persona extraordinaria. Nació en la pobreza, siendo el tercero de ocho hijos, y aun así se convirtió en uno de los inventores e industriales más destacados de su época. Su padre, Immanuel, un ingeniero, más tarde mejoró la fortuna familiar al ayudar a desarrollar las primeras minas navales utilizadas con éxito en la guerra.



Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.