
La primera cita había sido perfecta. Como en esos sueños en donde cuando ponés el pie, aparece el escalón. Esas cosas que ocurren siempre del modo correcto. Los dos venían de experiencias espantosas, de conversaciones vacías en citas que no tenían sentido y no habían llegado al encuentro con expectativas.

El padre del espantapájaros le heredó su puesto a su hijo espantapájaros, cuando su crucera de madera y relleno de paja y su saco viejo y grande y su sombrero raído no dieron más y sucumbieron al lodazal de una tormenta de Agosto.
Nuestro principal problema, como seres humanos, habitantes todos de este planeta en común, es que pasamos confundiendo la flor que cuidamos en una maceta con el bosque que no nos rodea … o debería rodearnos, o quizás alguna vez nos rodeó.

Así como la coronación de un montañista, debe ser sin lugar a dudas alcanzar el Everest; la de un nadador cruzar el Canal de la Mancha; la de un pintor o arista de artes plásticas, exhibir en el Louvre …