
Siendo infantes, niños indómitos, peludos, medio hippies y rebeldes de los 70s, alguien nos inculcó en nuestra mente infantil la idea de que cada vez que sonábamos la nariz, estábamos expulsando neuronas, y que debía tener cuidado porque tenía un número limitado de neuronas con las que trabajar … tal vez por eso, crecimos tan descerebrados ….


No le encuentro sentido al sentido, desinhibido, del entrometido, reprimido, inmiscuido, prostituido en temas donde nadie lo ha incluido …
Poco a poco, aunque no nos enteremos, los últimos vuelos espaciales que van quedando se parecen más al Arca de Noé que a una Estación Interespacial.

Mariela, profesional independiente, buen pasar, ya treinta años largos, casi cuarenta, acompañada de su amiga Isabela deciden dar un viaje “de chicas” … a Italia, a Roma, lugar que Mariela ya conocía, había estado allí años antes, y siempre anheló volver.