Alfred Nobel fue una persona extraordinaria. Nació en la pobreza, siendo el tercero de ocho hijos, y aun así se convirtió en uno de los inventores e industriales más destacados de su época. Su padre, Immanuel, un ingeniero, más tarde mejoró la fortuna familiar al ayudar a desarrollar las primeras minas navales utilizadas con éxito en la guerra.


Cuando buscando, el sosiego, el sueño, la paz … en un exceso de ingesta de barbitúricos la noche del 4 de agosto de 1962, Mariln Monroe (Norma Jean Mortensen) encontró la muerte no se imaginaba aun lo poco de paz que tendría después de su fallecimiento.

(A excepción del estudio de la Universidad de Fráncfort que es real, el resto … es puro cuento …)


Resulta que en la primera entrega de estos “momentos”, la semana pasada, dejábamos abierta la posibilidad de hacer una segunda parte, si les llamaba la atención, y lo hicieron, así que van cinco más uno para mayores de 18 años al final.