
A inicio de los setentas, yo era pianista de un bar, donde Rita era mesera.
Si el que nace para pito, nunca llega a trompeta y no pasa del corredor, el que nace para maceta

Ven , en la noche más negra acompañada con el peor de los silencios
a invadir en medio de mi tristeza , con tu magia de hombre,
Un mensaje mostraba mi celular era una figura de una batería pequeña, cada cierto tiempo la imagen aparecía por unos segundos y luego desaparecía, el mensaje decía: “batería sin carga”…

Hay un lugar donde nunca, donde nunca fui, donde siempre estoy, donde sueño llegar pero nunca voy …
Les aseguro que pude hablar con ellos. No me creen ? Yo tampoco, pero imagínenlo…
Usted se preguntará … si soy tan buen ladrón, como es que estoy preso ?
Pues por burdo que parezca (*), se realizó un seminario en la prestigiosa Universidad de Princeton, Estados Unidos, acerca del tema "Sociedad y cuentos de hadas".

Soy telenófobo (fobia a los teléfonos), los detesto, todos ellos, fijos, móviles, de cabina (que ya ni hay porque se los robaron) todos y cada uno de esos pedazos de fibra de vidrio que hoy pretenden ser más inteligentes que nosotros mismos, son objeto de mi oprobio.

Cuando se abre el telón Alfredo y Bernal ya están en el centro de la escena, conversando sin mirarse. No tienen más de cinco años cada uno. Están en la caja de arena de un espacio público, un parque o plaza, rodeados de baldecitos, moldes y juguetes.