
Hay pocas parejas que hayan aparecido en los titulares de los periódicos, de la misma manera que Bonnie Parker y Clyde Barrow. Ojo, nada de Shakira y Piqué o Brad Pitt y Angelina, noooo Bonnie and Clyde, dos adolescentes que robaron, delinquieron, se amaron y murieron …

La Historia es totalmente arcaica pero cierta, todos admiramos la gesta de los “Peregrinos” del Mayflower, que se atravesaron el Atlántico en una “cáscara de nuez” (desde Inglaterra a USA) a generar colonias en estas tierras … pero el momento monárquico y religioso era sumamente delicado para los ingleses …

Nerón, abandonado por sus seguidores más cercanos, y repudiado por las hordas de fanáticos, que hasta los deificaban (lo convertían en Dios), murió atravesándose el mismo un puñal en la garganta (ayudado por sus últimos seguidores, ya que la multitud que venía a matarlo ya rompía los portones) y mientras moría …

La nueva denominación oficial (que no es nueva) tiene más de dos años y todavía lleva un tiempo acostumbrarse. Echemos un vistazo a lo que dicen los expertos y la razón histórica que lo provocó.
“En tiempos de crisis”, dijo Winston Churchill, “los mitos tienen una importancia histórica”. El ex primer ministro británico tenía razón al decir que los mitos pueden inspirar a los soldados a tener coraje en el campo de batalla, a pesar de las abrumadoras probabilidades de muerte.
Sin embargo, algunos mitos se han contado durante tanto tiempo que casi todo el mundo piensa que son ciertos.

Tirano (ablativo del latín tyrannus, «gobernante ilegítimo o un solo hombre», y a partir del griego τύραννος [týrannos], «rey soberano, gobernante de una polis») en el sentido que se dio al término en la Grecia Antigua, era el régimen de poder absoluto, de ordinario unipersonal, instaurado por un tirano.
Para toda Coca Cola, existe una Pepsi; para toda Aspirina, una Mejoral; para toda HP, una Compaq, de la misma manera que para Walt Disney, siempre existió un competidor eficaz e implacable, que a veces llegó a superarlo …

Creo que las noches frías traen consigo caricias de melancolía, que el masoquismo es una prueba de amor sincero, que no hay propuestas decentes en una mirada indecorosa, que el olvido es una excusa que no existe. Creo en el dialecto de las miradas, en los poetas sin musas, en los “para siempre” aunque siempre terminen. Creo que las manos tienen su lenguaje en las caricias, que la luz roja del semáforo está diseñada exclusivamente para besar a la persona que amamos, que no hay abrazo de despedida que no se lleven un poquito de uno.

Todavía los países del Sur de América convulsionaban, era la época del caudillismo, la pasión desplegada en los campos de batalla se trasladó a los campos de fútbol, con métodos por lo general menos violentos.