La historia de la raza humana es una vasta saga de relatos fascinantes. Ha habido muchos triunfos a lo largo de los años, pero los malos momentos tienden a destacar más. De hecho, estamos mucho más interesados en las guerras y las revoluciones que en la paz y la continuidad.
Sigeric I, Rey Visigodo
El rey Sigeric fue un rey visigodo que llegó al poder cuando el rey anterior fue asesinado.
Mató a la familia de su predecesor para asegurarse de que nadie pudiera desafiar su derecho al trono, pero el karma vino a por él, duro.
Usted puede pensar que las personas que se encuentran en la cima de la sociedad gracias a la lotería aleatoria de Nacimientos Reales son extremadamente afortunadas. En el caso de algunos reyes y reinas, eso es cierto … pero estas personas apenas lograron salir por la puerta!
No fue una novela de Julio Verne, aunque debió serlo … fue realidad y no cuento!
Resulta, que como lo hemos postulado varias veces en este blog, hemos vivido equivocados, y en el caso de la Antigua Roma, todo es por culpa de Hollywood … básicamente.
Llamamos sándwich a un sándwich por el cuarto conde de Sandwich? Sí. Fue él la primera persona a la que se le ocurrió la idea? No, para nada … pero para rescatar un dato: no lo inventaron los Chinos !
Recordaremos, o por las dudas recordamos, que un primer episodio de esto de las mujeres criminales (no las que nos matan con sus desprecios) fue publicado en este blog (http://www.danielrucks.com/index.php/historia/1520-mujeres-que-matan) generando varios comentarios y quedando incompleta la Historia en algunos casos, a los que damos seguimiento en esta segunda parte.

Telefonazo matinal, domingo por la mañana, cuando todos duermen, es señal de alarma … y algo grave, seguro !
Era un El Salvador, provincial, rústico, tan solo emergiendo de la barbarie a la civilización, bajo la tutela de la Corona Española, parte de una Capitanía General de Guatemala, chapines que nos llevaban un “hambre terrible” y estaban convencidos de que todos los territorios de la Capitanía les correspondían. Falso.

Yo te di, o al menos intenté darte, todo de mi ... tu me diste nada.