Si me van a acusar de loco, derechito al manicero mejor ! Nunca he sido persona de ir al psiquiatra. A la fecha, había logrado el precario equilibrio de mi cerebro con lo que tengo a mano: en una época cambiaba de novia semanalmente como James Bond; en otra, tomaba una que otra anfetamina, como Funes, y quedé incapaz de amarrarme los zapatos; en una, no muy lejana, abusaba de los Doritos, como doña Milagro Navas.

“Se impuso a los clubes la obligación de tener centros de rendimiento: profesores de fútbol, entrenadores juveniles y mejores condiciones, y el que no las tenía, no obtenía la licencia ni en Primera ni en Segunda División”. ( Jürgen Klopp, ex entrenador Borussia Dortmund).

Tirada en mi cama con una sonrisa
totalmente debilitada por tanto deseo de ti

Shoichi Yokoi fue reclutado por el Ejército Japonés cuando tenía 26 años, en 1941.

Llenaba un formato para una solicitud en un banco local, le pareció una eternidad terminarlo, la llenó con su puño y letra, cuando se la entregó a la ejecutiva que lo estaba atendiendo ésta la observó y le dijo: